miércoles, 11 de agosto de 2010

DE TRASTE EN EL ARROYO

LA PRIMARIA LA HICE EN UNA ESCUELA QUE QUEDABA SOBRE UNA RUTA, A POCOS PASOS DE LA ENTRADA A CENTRO FORESTAL, "LA ALDEA", COMO YO LE LLAMABA, DONDE VIVÍAMOS EN JUJUY.
DE ESA ESCUELA RECUERDO QUE TENÍA POCAS AULAS, PERO DE LO QUE NO ME OLVIDO ES DE UN ARROYO QUE ESTABA AL FONDO DEL PATIO, PASANDO EL SECTOR DE LOS BAÑOS Y YA ENTRANDO A UN BOSQUE DE EUCALIPTOS.
ESE ARROYO TENÍA UNA CORRENTADA MUY FUERTE. PUEDO DAR FE QUE ASÍ ERA. O AL MENOS, A MÍ ME PARECÍA, PORQUE EN MI MUNDO INFANTIL, TODO PARECÍA ENORME. Y EL SONIDO DEL AGUA TAMBIÉN ERA AMENAZANTE.
ESTO NO LO SABE NADIE. NI SIQUIERA MI FAMILIA.
NO SÉ POR QUÉ MOTIVO, LE PEDÍ PERMISO A LA MAESTRA PARA IR A LAVAR ALGO AL BAÑO. CREO QUE ERA UNA TAZA.
PERO COMO NO ME PARECIÓ MUY HIGIÉNICO UTILIZAR EL LAVATORIO, DECIDÍ IR HASTA EL ARROYO. ALGO QUE A LOS ALUMNOS NO NOS PERMITÍAN HACER.
TENDRÍA UNOS 7 U 8 AÑOS. ES DECIR, ERA UNA NENA.
CUANDO ME ACERQUÉ AL ARROYO, LO HICE CON TAL MALA SUERTE, QUE ME RESBALÉ Y CAÍ SENTADA AL AGUA. PERO NO SÓLO ESO, SINO QUE LA CORRENTADA COMENZÓ A ARRASTRARME Y POR TEMOR A LIGARME UN RETO DE LA MAESTRA, NO ME ANIMABA A PEDIR AUXILIO.
Y LA ESTABA PASANDO MUY MAL. NO TENÍA DE DÓNDE AGARRARME. DE TRASTE, COMO ESTABA, EL AGUA SEGUÍA LLEVÁNDOME, HASTA QUE PUDE ALCANZAR LA RAMA DE UN ÁRBOL Y CONSEGUÍ SORTEAR EL PELIGRO.
TENÍA UN SUSTO TREMENDO Y ADEMÁS ESTABA TODA MOJADA. EN REALIDAD, SÓLO LA COLA, LAS PIERNAS Y LOS PIES.
NO SABÍA QUÉ EXCUSA DAR EN EL AULA, SI ALGUIEN SE DABA CUENTA DE MI SITUACIÓN. SIN EMBARGO, HABÍA QUE VOLVER A CLASE.
SAQUÉ FUERZAS DE DONDE NO TENÍA Y ENTRÉ CON LA ESPALDA CONTRA LA PARED, HASTA QUE LLEGUÉ A MI PUPITRE Y ME SENTÉ.
NI LA MAESTRA, NI MIS COMPAÑEROS REPARARON EN MI HUMEDECIDA HUMANIDAD. TAMPOCO NUNCA LO SUPIERON. PORQUE ESE DÍA NO SALÍ A NINGÚN RECREO, Y CUANDO LLEGÓ LA HORA DE VOLVER A CASA, COMO ERA PRIMAVERA Y HACÍA CALOR, YA ME HABÍA SECADO.
PERO ESO SÍ, EL SUSTO Y EL POSIBLE PAPELÓN, ME QUEDARON GRABADOS PARA SIEMPRE EN LA MEMORIA.

5 comentarios:

Sergio dijo...

Pude comprobar la fuerza de esas corrientes,en mi unica visita a Jujuy.Fue cuando tenia 7 años,ya mencione algunos recuerdos de entonces,y en una visita a Altos Hornos Zapla nos refrescamos en un riacho,en los aledaños,y la corriente me llevaba sin que pudiera yo hacer nada.Fue mi viejo el que me sujeto del brazo cuando advirtio que me alejaba peligrosamente.De no haberse dado cuenta,quizas hubiera conocido a las ninfas Jujeñas.

Yayi Villegas dijo...

Sergio: Es cierto lo que contás. Ahora me acuerdo de esa vez. Mares, ríos, arroyos, todo lo que es mucha agua produce miedo y hay que tenerle respeto. Te juro que esa vez me pegué un "julepe" bárbaro. Tal vez por eso en Mar del Plata, apenas si me acercaba a la orilla del mar. Le tengo terror a esa inmensidad amenazante. Saludos.

jorge dijo...

No conozco Jujuy solo la provincia de Tucumán, en el norte argentino, especificamente Tafi del Valle, donde había arroyos como el que contás. Es cierto, al agua hay que tenerle respeto. Gracias a Dios que no te sucedió nada grave y la podés contar con exactitud.
Una historia con final feliz. Me gustó la forma en que lo contás. Adelante Yayi con este blog, vas muy bien. ¿Para cuando la novela? Un saludo

Jorge Alberto Alicata dijo...

Ah, me olvidaba, podés si querés visitar mi blog que se llama:
elteclazolatinoamericano.blogspot.com
Un aporte a la revolución del Che en Cuba. muchas gracias a los que lo visitan.

Yayi Villegas dijo...

La novela la tengo suspendida hasta mis próximas vacaciones. Por el momento me entusiasma este blog. Cuando lea el tuyo, te aviso.