miércoles, 15 de mayo de 2013

CARLOS MONTERO...ALGUNA VEZ FUE MODELO


 Carlos Montero es hoy uno de los principales presentadores de la cadena CNN en español, un profesional reconocido y premiado por sus trabajos en el campo del Periodismo. Pero a los 21 años, ni soñaba con este éxito. Eran los tiempos de incertidumbre. De no saber hacia dónde encaminar su vida.
Por ser el hijo mayor de Carlos Montero, un importante hombre de televisión, creador de grandes éxitos y el descubridor de talentos, su futuro estaba encaminado hacia el mundo de los medios. Sólo que no sabía si iba a estar frente a las cámaras o detrás de ellas.
Yo lo conocí en ese tiempo.
Fue en el verano de 1984, en Mar del Plata, donde él era asistente de producción de "Mesa de noticias", la comedia, surgida en el entonces ATC, con producción ejecutiva de Gustavo Yankelevich y la dirección en el canal de Montero padre.
A raíz del enorme suceso en televisión, la comedia guionada y actuada como protagonista por Juan Carlos Mesa, fue llevada al teatro en esa temporada de verano, con una gran respuesta de público.
Yo trabajaba en la Editorial Perfil y por segundo año consecutivo me tocó integrar el equipo de periodistas del Operativo de Verano. Nosotros debíamos cubrir en su mayoría notas del espectáculo que iban a ser publicadas por todas o algunas de las numerosas revistas que tenía la editorial.
Éramos un grupo raro, donde los que pertenecían a las revistas importantes, como "La Semana" o la innovadora "Libre", que había llegado para romper el mercado con desnudos de famosas y crónicas contadas en primera persona por sus redactores, nos miraban desde arriba a los que pertenecíamos a los "tabloides" tirando a amarillo como "Casos", donde yo estaba, o "Tal Cual" y "Semanario".
Sin embargo, eso a mí poco me importaba porque me había hecho de unos amigos sencillos, divertidos y solidarios, con los que la pasaba bárbaro trabajando y en los pocos momentos que nos quedaban libres.
Corrían los primeros días del Operativo cuando la Revista "La Semana" publicó una nota con un texto reducido, pero con una amplia fotografía de Carlos con el torso desnudo y el mar de fondo.
La nota se tituló simplemente "Monterito".
De más está decir que provocó una revolución en la plantilla femenina de la redacción, comenzando por Claudia Acuña, la autora de la nota, que había quedado prendada del hijo de Montero.
Recuerdo que lo definió como "un dulce de leche".
A mí me pareció un chico lindo, pero no me interesó para nada. Los modelos no me gustaban porque se pasaban la vida posando y además debía ser un "cheto" cabeza hueca e insoportable.
Esa misma noche los jefes me encomendaron la tarea que iba a cumplir toda la temporada, que era la de recabar la información sobre la cantidad semanal de espectadores en los teatros de Mar del Plata.
Sin anestesia, caí en el teatro donde se representaba "Mesa de noticias".
Cuando pedí que se me suministre la información sobre los espectadores, me mandaron al asistente de producción, un chico rubio, de rulos y ojos verdes para que me la entregue.
Dudé si era o no "Monterito". Se lo pregunté y él sonriendo con cierta timidez al verse descubierto, me confirmó que sí, que era el protagonista de la nota de "La Semana".
Ese fue el comienzo de una amistad, que aunque hace muchos años que no nos vemos, seguirá por siempre.
Carlos es buena gente y como tal provoca que todos sus logros, tanto personales como profesionales, que descubro en las fotos y comentarios que publica en su cuenta de Facebook, cuenten con mi apoyo.
Tuve que echar atrás todos mis conceptos equivocados, porque lejos estaba de ser el modelito cabeza hueca. Aunque salido recién de la adolescencia era un tipo muy centrado, correcto y encantador.
En ese año '84, Carlos no hacía mucho tiempo que había comenzado a trabajar en la producción de "Mesa de noticias". Él venía de estudiar en Inglaterra y aún no tenía definida la carrera que iba a seguir.
Por Anamá Ferreyra, integrante del elenco de la comedia, accedió a participar de algunos desfiles como modelo. Pero era una actividad que no le gustaba demasiado.
Creo que lo que más le atraía era "cambiarse con las chicas en el backstage", donde como él mismo me contaba: "las modelos no tenían ningún problema de quedarse en bolas delante de todos".
Gracias a nuestra amistad, un día le pedí si podía posar para una nota sobre camperas y chalecos que iba a hacer para la revista "Tal Cual". De inmediato aceptó y él mismo llevó a Gisella Carcangiú, una modelo que trabajaba en "Mesa de noticias".
La nota es la que acompaña a este escrito.
Mientras lo veía seguido, nunca me comentó que le interesara el Periodismo como profesión futura. Aunque le gustaba que le contara anécdotas de mi trabajo. Un trabajo con una adrenalina permanente, que no te da respiro, porque todo depende de lo que "pinte" la realidad.
Por su contacto cotidiano con actores, en ese entonces se había entusiasmado con la posibilidad de dedicarse a esta manifestación artística.
Cuando terminó la temporada de verano en la costa, volvió a Buenos Aires y se anotó en la escuela del excelente director teatral Carlos Gandolfo.
Yo misma lo acompañé ese día y a punto estuve de anotarme también. Pero no pasó de una intención.
Esa vez, para que nadie lo identifique como "el hijo de", Carlos se registró sólo con su segundo nombre, Esteban Montero.
Pero hubo algo que echó por tierra sus ilusiones de ser actor. Un día que fuimos a la escuela de Gandolfo, no me acuerdo por qué trámite porque Carlos todavía no había empezado el curso, nos encontramos con un ejercicio conjunto en una de las salas, donde los aspirantes a actores se estaban revolcando en el suelo como si fueran animales.
Me miró y me dijo: "Eso no es para mí, no pienso hacerlo".Y allí quedó trunco su deseo de ser actor.
Con el tiempo, cuando habíamos perdido el contacto, me enteré que se había ido a estudiar Comunicación Social a Carolina del Norte, en Estados Unidos.
En ese país, la vida le cambió por completo. Se enamoró de una estadounidense, se casó en 1989 y estableció su residencia allí, donde formó una familia con hijos.
Ya como periodista, fue corresponsal de TELEFE. También trabajó un tiempo en la Argentina, en América 2. Fue reportero y productor en Univisión Miami y fue presentador en NBC Canal de Noticias.
Pero su consagración se produjo cuando ingresó en 1997 a la cadena CNN y se convirtió en uno de los pioneros de la señal y uno de los presentadores estrella de la edición en español
Ahora es reconocido en Estados Unidos y en toda Latinoamérica, que desayuna mirándolo en su programa diario de la mañana, "Café CNN" y lo disfruta en el resumen del fin de semana, "La noticia de la semana".
Es muy meritorio de Carlos que haya podido cumplir su sueño de ser alguien importante por sí mismo. Porque si bien  siempre tuvo una enorme admiración y un respeto soberano por su padre, nunca quiso utilizar su nombre para escalar posiciones.
A este homenaje que intenté rendirle a un amigo de hace 29 años, lo voy a cerrar con un tema de Andrés Calamaro, interpretado por Los Abuelos de la Nada. Un tema que adorábamos y que fue un éxito descomunal en aquel verano del 84'...



3 comentarios:

Yayi Villegas dijo...

Si bien nadie dejó un mensaje en este sector, tuve repercusiones por Twitter del propio Carlos Montero y de otras personas por Facebook y por teléfono de este recuerdo de un amigo muy querido. A todos ellos, mil gracias por leer mi escrito y hacérmelo saber.

Martha J L dijo...

Yo crei que Montero tenia Una esposa Hermosa,pero ez muy fea y descuidada con sobre peso

Yayi Villegas dijo...

Marta J L disculpame, pero Carlos la quiere y hace muchos años que están juntos, desde la Universidad en Estados Unidos, y eso es lo más importante. Haber formado una familia feliz y con amor, es lo que vale. Lo demás corre por cuenta de terceros. Gracias por leer lo que escribí.