domingo, 24 de julio de 2011

EL MALTRATO DE DOS ACTORES




En mis épocas de cronista de Espectáculos, siempre tuve la suerte de tener muy buena relación con mis entrevistados. O en su defecto, un trato parco pero agradable.
Por eso lo que me sucedió con Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán, fue para mí tan sorprendente como humillante. Y lo de "humillante" no es ninguna exageración. Porque es así, humillada y decepcionada fue como me retiré luego de entrevistarlos.
Esto sucedió a fines de abril de 1986. La revista "La Revista", en la que trabajaba, sacó un semanario de Espectáculos al que llamó "Tele Indiscreta" y hacia allí me derivaron. Aunque fue un medio de muy corta duración y después retorné a "La Revista".
Además de hacer notas con los artistas de distintos programas, mi tarea era la de retirar la programación de los canales 13 y 9. A mis compañeros les tocaba el 11 y Canal 7. América era Canal 2 y salía desde La Plata, y por tal motivo no se lo tenía en cuenta.
Gracias a mi contacto constante con los encargados de prensa de cada emisora, me enteraba de los nuevos programas, de algunos chismes de los actores y de los invitados a ciclos como por ejemplo "Badía y Compañía".
Por esa comunicación cotidiana fue que me enteré que Leonor Benedetto iba a protagonizar una telenovela con Rodolfo Bebán. Con semejantes actores juntos, de inmediato hice las gestiones para tener una entrevista con ellos.
Esto significa que con Alejandro Cherniavsky, el fotógrafo, no llegamos al ensayo del primer capítulo de prepo. La nota había sido acordada con el departamento de prensa de Canal 13, que en definitiva quería que se supiera que ambos actores iban a protagonizar un ciclo allí.
De entrada nos miraron de arriba a abajo como si fuéramos pordioseros. Para las tomas fotográficas no había nada que les viniera bien. Era imposible hacerlos sonreir. Tampoco estaban de acuerdo con el fondo, pero ellos no querían moverse fuera del canal para hacer unas tomas al aire libre que siempre son mejores. Esto explica la expresión seria y de pocos amigos que mostraron en la revista.
No los conocía de antes como para decir que sólo en esa oportunidad estaban con un mal día. Y si fue esa la única vez, lamentablemente me tocó a mí.
Cuando el fotográfo terminó con las tomas, vino para mí la peor parte: la de la entrevista.
Nunca entenderé por qué algo tan simple como hablar de un proyecto de trabajo, para estos actores era como si les hubiera pedido que me cuenten sus respectivas infidelidades en su vida personal.
Si no respondían "no" a secas, se miraban entre ellos como si lo que les había preguntado era una idiotez. O me respondían con otra pregunta: "¿Eso de dónde lo sacaste?", o "¿no tenés otra pregunta?".
También se quedaban mirando hacia otro lado y sin decir nada. O se miraban entre ellos y se reían como si fuera la más estúpida de las preguntas. No digo que yo era una luz como periodista, pero les hablaba sobre su profesión, con conocimiento y sobre todo con respeto.
Nunca me había tocado vivir algo así. Tampoco sé si a otro periodista le tocó padecer algo similar con estos u otros actores. Pero no se lo deseo a nadie.
Yo era demasiado contemplativa para contar la verdad en el papel. Y además, no creo que en la revista, donde el tratamiento de las notas debía ser cordial, me lo hubiesen permitido. Sin embargo, cuando la escribí, traté de algún modo de dar a entender que no había sido nada fácil entrevistarlos. Lo que los lectores nunca se enteraron fue que sus respuestas, que hacia mí habían sido un "sí" o un "no", el resto lo conté yo con los datos que me dio la producción del programa.
Esta es una parte de mi terrible reportaje a dos actores que en lo suyo serán excelentes, pero como personas me dejaron una impresión desagradable. El título y la volanta de la nota fueron: "Protagonizarán un dramático teleteatro por el l3- Adulterio - entre Bebán y Benedetto." "La historia cuenta los tortuosos amores de una periodista con la mejor amiga de su esposa". Aquí va:

"Toda vez que hay que enfrentarse a una primera figura, se sabe de antemano que la situación nunca resultará fácil. Pero cuando en lugar de una, son dos las estrellas, cuánta exactitud encierra la frase que dice que el "Periodismo es un sacerdocio".
En esta ocasión, no sólo para "Tele Indiscreta" fue complicado unir en fotos y reportaje a Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán. Lo fue también para Canal 13, que desde el verano comenzó a estudiar la posibilidad de convocarlos para la única telenovela que pensaba lanzar la emisora, y más aún, cuando hubo que empezar a poner en práctica el proyecto.
Había que buscar a un autor, lo suficientemente prestigioso y asimismo del agrado de ambos, que tejiese una historia que si bien se encuadrara en el rubro telenovela, tuviese la fuerza y originalidad necesarias para escapar a todo lo realizado en este rubro. De ahí entonces que cuando mencionamos a "La vida que me diste" como un teleteatro, los dos protagonistas casi molestos se encargaron de aclarar.
"Se lo puede llamar así -señaló Leonor-, porque es una historia de amor que se pasa por televisión". "Pero no es un teleteatro -acotó Bebán-, sino un unitario con continuidad. Una especie de miniserie larga, ya que tiene trece capítulos".
Descartado Oscar Viale, a quien se postuló desde un principio, el canal eligió finalmente a Sergio de Cecco, otro reconocido autor teatral. Y de su imaginación nacieron Clara, una profesora de Literatura, y Marcos, un periodista felizmente casado con la mejor amiga de aquélla, a los cuales el amor les tendió su peor trampa.
"Clara -explica Leonor- es como su nombre lo indica: una mujer clara, luminosa, que va a vivir una historia de amor y de la que no quiero hablar más para evitar contar el argumento".
"Marcos -dice Rodolfo- es un periodista supuestamente un personaje bastante duro, diría un símbolo del buen periodista. Un hombre además con conflictos sentimentales y con todos los problemas que se acarrea de pronto en un ambiente periodístico donde trata de ser honrado y permanecer fiel a sí mismo".
No es la primera vez que Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán trabajan juntos. En cine protagonizaron "La década infame" y en teatro, "Blas". Sólo les quedaba pendiente la televisión.
Pero por lo visto no acaban aquí sus proyectos en conjunto. Si bien se habló de Bebán para el papel estelar de "Querido" -la película que narra el imaginario romance de Saúl Ubaldini con una periodista-, faltaba precisamente la periodista, rol que sería interpretado por la Benedetto.
"Lo estamos conversando todavía", nos dice la actriz. "Es una propuesta simplemente -continúa Rodolfo-, porque hasta que no se lea el guión, no se puede tomar una decisión. Además, más allá de que a mí me guste o no el libro, hay que ver también si no perjudica la carrera de este hombre público al cual respeto mucho. Porque si es así, directamente no lo hago".
A principios de este año, Leonor Benedetto se trasladó al Perú, al ser elegida por el Fondo de Promoción Turística para protagonizar el primero de una serie de documentales, que reflejan los diversos atractivos turísticos y folklóricos de aquel país. "Casualmente -nos informa- tengo que volver muy pronto para la presentación de esta película y es probable que viaje nuevamente a fin de año para hacer otra película y también teatro".
Si conversar de trabajo no les complace demasiado, seguros de su carisma y el consecuente éxito que -quizás con excesivo pesimismo- presuman de antemano menos aún aceptan referirse a sus vidas privadas, tan complicadas como las de sus personajes. Hay que optar entonces por lo que se dice y lo que resulta evidente.
Leonor intentando ser cada día más madre de Marcos, el pequeño de cuatro años de edad que adoptó hace muy poco tiempo y visiblemente feliz con la compañía del actor Luís Alday, que fuera su compañero de trabajo en la poco exitosa telenovela "Bárbara Narvaez" y con el cual se la vio días atrás en el estreno del unipersonal de Norma Aleandro.
Y Rodolfo, pese a los rumores acerca de su reciente separación de Gabriela Gilli, luego de diez años de matrimonio y con tres hijos de por medio, en lugar de aclarar cuál es la verdad de todo lo publicado, responde un tanto fastidiado: "Son cosas mías". Y el final de la nota indudablemente se precipita".

Seguramente ellos se olvidaron de lo sucedido ese día. Sin embargo, no se habrán olvidado del fracaso del proyecto. Nunca llegó a concretarse. Y no porque yo les haya deseado lo "peor", ya que no suelo desearle a nadie el mal. Lo dejo en las manos de Dios. Él es el que obra en consecuencia.
Tal vez en este caso ocurrió eso. No lo sé. Y si decidí contarlo después de 25 años, fue porque significó un quiebre en mi carrera periodística. Ese día, después de la nota, volví llorando a mi casa. Y no podía para de hacerlo. Me sentía el último orejón del tarro. Incluso dudé si había elegido bien mi profesión. Sentí que si estas estrellas se habían burlado de mi trabajo, era porque yo realmente no servía. Fue muy duro. Lo oculté y nunca jamás se lo conté a nadie. Temía que mi receptor terminara dándole la razón a los protagonistas respectivos de "Rosa de lejos" y "Juan Moreira", entre otros trabajos destacados.
Tampoco los volví a encontrar como para reparar el daño. Quedó ahí, guardado, hasta que gracias a este blog, que es mi catarsis, lo dejo en descubierto.
No voy a negar que me tomé mi pequeña revancha, al menos con Leonor, cuando días después me contaron en uno de los canales este chimento que publiqué de esta manera:

"Los desplantes de Leonor Benedetto: Son muchos los periodistas que se quejan de los desplantes de Leonor Benedetto (aclaro hoy que lo decía por mí). Aunque la mayoría piensa que "se le subieron los humos" por haber sido elegida por el gobierno peruano para un documental sobre ese país, la verdad es que su enojo con la prensa proviene de los comentarios aparecidos acerca de que había hecho trabajar a su hijo adoptivo en "Las lobas", lo cual hizo que el juez de menores la citara para llamarle la atención. Ahora, ella está enojada".

3 comentarios:

Yayi Villegas dijo...

Me imaginé que este escrito no iba a ser aceptado. Es cierto, cuesta creer que dos estrellas se comportaran de manera tan desagradable. Pero no mentí. Lo conté ahora porque como puse al final, yo no les debo nada a ellos, ni pretendo entrevistarlos, y ellos tampoco, ni me deben nada y tampoco me conocen. Lo conté por el lado de cómo algo fuerte te puede hacer dudar sobre tu vocación. Por suerte, seguí adelante. Y ahora, aunque mi carrera haya sido entre discreta y mediocre, está hecha y eso no se puede desestimar. Gracias de todos modos a los que lo leyeron y al menos le pusieron una puntuación.

Sergio dijo...

En lo que a mi respecta,no me sorprende en lo mas minimo!.Si no comente nada,fue porque me di cuenta que mis ultimos aportes revelaban siempre mi hartazgo y rechazo por lo imperante!.En este caso hubiera sido otra vez sopa!,pero la petulancia,soberbia,hipocresia y pedorrisima vanidad de nuestros"artistejos"(incluyamos a nuestros queridos y necesarisimos"intelectualoides")es ya reconocida internacionalmente,y si no,difundan lo que opinan Francis Ford Coppola y Robert Gallo luego de su experiencia con nuestros artistas y sindicalistas durante la filmacion de TETRO.

Yayi Villegas dijo...

Gracias Sergio por tu opinión. El pobre Coppola no sólo tuvo que lidiar con nuestras "estrellas", sino que fue víctima de los ladrones en dos oportunidades. Me parece que este hombre no vuelve más. Vito Corleone, un poroto, al lado de los personajes argentinos.