domingo, 19 de febrero de 2012

AMALITA FORTABAT, LA "PECADORA" QUE SUPO VIVIR LA VIDA





Siempre que alguien muere, es natural que se dejen de lado sus falencias y se destaquen sus virtudes. Sucede en todas las clases sociales. Y cuando se trata de un personaje conocido, son más las voces que se suman, incluso la de algunos que no tuvieron una relación estrecha, pero con tal de figurar se desviven en elogios para los micrófonos y las cámaras.
María Amalia Lacroze de los Reyes Oribe de Fortabat, paquetísima y multimillonaria, murió el sábado 18 de febrero a la madrugada, a los 90 años, en su lujoso tríplex de la Avenida del Libertador 2960, y como era de esperarse, las loas de amigos, conocidos, empleados y ex empleados, y beneficiarios de su costado solidario, estuvieron a la orden del día.
Yo no la conocí personalmente, aunque me hubiese gustado por su personalidad desbordante, segura de sí misma, poderosa, seductora, inteligente, glamorosa y dueña de una las tres fortunas más grandes de la Argentina entre los años 70' y pasados los 90'. Según la prestigiosa revista Forbes, estimada en 1.600 millones de dólares.
Pero en la revista "La Revista", dedicada a personalidades como ella, donde yo trabajé algo más de cuatro años, nunca me enviaron a cubrir al menos una de sus fiestas. Yo era muy "cabecita negra" para eso. El elegido, porque la conocía y admiraba hasta el hartazgo, era Alejandro Veroutis, hoy jefe de prensa de Antonio Gasalla.
Lo interesante de Alejandro no era lo que se publicaba, almibarado y sin ninguna hilacha que desentone, sino en los relatos en la redacción de lo que realmente había sucedido en las fiestas.
Amalita era en esa época demasiado poderosa y con una relación muy estrecha con el poder de turno, como para que alguien se atreviera a contar intimidades de su vida. Lo que sabían los periodistas, moría en las redacciones.
Si hay que buscarle una comparación actual, se me ocurre Marcelo Tinelli. Nadie se anima a hablar o escribir más de lo que él lo permite. Sobre todo en los temas relacionados con sus conquistas amorosas. Es que la mayoría de los periodistas lo prefieren tener de amigo para entrevistarlo o estar a su entera disposición si los llegara a convocar como productores, jurados de sus programas de baile y canto, o darles cualquier otro trabajito en su productora "Ideas del Sur".
Con la señora Fortabat ocurría lo mismo. Al ser la dueña de Radio El Mundo y por su cercanía con el Gobierno y su relación con el ámbito de la cultura, los que la trataban, lo hacían casi con obsecuencia, por las dudas les tocara ser su empleadora.
Lo que en la época de la Dictadura fue una relación comercial con el poder de facto, por ser la principal proveedora de cemento del Estado, en el Gobierno de Carlos Menem fue más allá, la nombraron Embajadora Itinerante y presidenta del Fondo Nacional de las Artes. Este puesto se mantuvo en el Gobierno de De la Rúa, pero al llegar Kirchner al poder, en 2005 Amalita se quedó sin esos cargos.
Nadie tocaba en profundidad el tema de su vida privada. Más que nada a partir de la muerte de Alfredo Fortabat en 1976 y luego que asumiera la presidencia de la empresa cementara "Loma Negra", que ella logró multiplicar por diez su tamaño original. En su viudez se volvió intocable.
Recuerdo que por su fluido contacto con los Gobiernos de la Dictadura, había entablado una relación con el coronel Luís Prémoli.
Era muy gracioso lo que ocurría por ejemplo en la revista "Gente", que la adoraba y de alguna manera se cuidaba de no incomodarla. Cuando había que escribir el epígrafe donde aparecía en una foto con Prémoli, ponían: "su amigo", "su acompañante", entre otras definiciones similares. Pero nunca "su pareja", "su novio" o "su prometido".
No sé qué habrá opinado al respecto Prémoli, quien pese a haber pasado varios años a su lado, no alcanzó a tener el reconocimiento público de la poderosa empresaria.
Mariano Grondona, amigo personal de Amalita, comentó en Radio 10 que ella misma siempre se reconocía como "una pecadora". Por eso, lo que yo pueda contar aquí, de lo cual no fui testigo, pero sí me contaron los que la trataron, me exime de ser acusada de fabuladora.
Amalia Lacroze tenía por esos años una entrañable amistad con Palito Ortega, a quien se dice, ayudó a reinstalarse en la Argentina. El cantante venía de vivir varios años en Miami, luego de perder toda su fortuna con la contratación de Frank Sinatra en 1981.
Los periodistas valoraban la amistad con Palito en las letras de molde, pero en las redacciones, daban por hecho que esa "no era una simple amistad" y que Evangelina Salazar, pese a la ayuda recibida de Fortabat, no le tenía ningún tipo de aprecio.
Otro de los comentarios que se escuchaban en las redacciones, específicamente en "La Revista", de los cuales fui testigo, era el gusto especial por los jovencitos que tenía la viuda de Fortabat. Los elegidos, se decía, solían ser favorecedores de "becas" que les cambiaban la vida.
Hay una anécdota que sirve como ejemplo. Una vez le tocó a Alejandro Veroutis tener que ir a cubrir una de las fiestas de Amalita en el edificio de Barrio Parque. Para estas ocasiones, donde los ricos y famosos "se morían" por ser invitados, eran las pocas veces que se permitía el acceso del Periodismo.
Este acceso era limitado, en una sala aparte, pero con comida y bebida a disposición. La señora era la única que autorizaba cuándo y quiénes eran los invitados con los que ella quería salir fotografiada en las revistas.
Esas fiestas solían estar "regadas" por bebidas alcohólicas. Muchas y variadas. Y Amalita no se quedaba atrás a la hora de brindar repetidas veces, sobre todo con whisky. Esos eran los momentos, que según Alejandro, la mujer no se incomodaba si alguno de los periodistas la tuteaba, como lo hacía él aprovechando la ocasión, y hasta se sinceraba sobre sus gustos por el sexo opuesto.
En esa oportunidad, Veroutis llevó para la cobertura de la fiesta a Daniel Salerno, un fotógrafo muy joven, morocho de ojos verdes y con músculos trabajados. Un lindo chico, bastante rebelde, quien lejos de ajustarse a las normas de buenas costumbres y asistir vestido con traje o al menos con un saco y corbata, se presentó con una musculosa y jean.
Alejandro lo quería matar. Sentía que por ese atuendo, los iban a echar del tríplex y se iban a quedar sin la nota. Pero sucedió todo lo contrario.
Cuando Amalita se acercó a la sala donde estaban los periodistas, se quedó impactada con nuestro fotógrafo. Además, "alegre" como estaba, se dejaba ganar por la sinceridad y cada vez se mostraba más interesada en Daniel. Según Alejandro, llegó a llamarlo a él aparte, para que "le facilite el acceso" al fotógrafo.
Salerno no quería saber nada con la señora. No le importaban los posibles "beneficios" que podría conseguir, con sólo aceptar un encuentro privado con la millonaria.
Mientras tanto, los otros fotógrafos, que no podían creer lo que veían y deseaban estar en su lugar, le decían: "Dale, aceptá pasar un rato con Amalita, que nos salvamos todos..."
Daniel no aceptó el convite, pero aún así, ambos volvieron con la nota de la fiesta que ocupó varias páginas de la revista.
La empresaria no se olvidó del joven de la musculosa. Porque en un acto que tuvo que cubrir Alejandro algunos días después, en este caso con otro fotógrafo, donde ella estaba presente, lo primero que hizo Amalita fue acercarse a preguntarle por Salerno.
No es lo único que quiero reflotar de la ex dueña de Loma Negra. También quiero destacar su espíritu solidario.
Esto no recuerdo quién me lo contó, pero me pareció digno de ser difundido. Amalita solía pasar todos los días por la Avenida Figueroa Alcorta en su auto con chofer, para ir del centro hasta su casa. En una de las esquinas, había un joven que pedía limosna. Era discapacitado motriz y se sostenía en pie, de manera muy incómoda, con un par de muletas.
Una o dos veces, la empresaria le dejó dinero y no pasó mucho tiempo en que bajó el vidrio polarizado y le pidió que se acerque para que le cuente su situación. A partir de ese momento, el joven recibió de Amalita no sólo una silla de ruedas, sino una importante suma de dinero para construirse una casa.
En el funeral, en el Cementerio de la Recoleta, el momento más emotivo lo protagonizó un ex combatiente de Malvinas. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, se abrazó al féretro para agradecerle el apoyo que la empresaria les brindó a los chicos que volvieron heridos de la guerra. Según el veterano, Amalita fue a visitarlos todos los días y actuó como la madre que muchos de ellos, por ser del interior, no podían tener a su lado.
Más allá de sus errores, que como humanos todos los tenemos, Amalia Fortabat fue una mujer digna de admiración. Creó un imperio a nivel empresarial, en los que además del cemento, se dedicó a la ganadería, incursionó en los medios de comunicación como Radio El Mundo y hasta se dio el lujo de tener un equipo de fútbol, "Loma Negra", donde varios futbolistas querían ser convocados porque los que jugaban allí "cobraban sueldos importantes, en tiempo y forma".
Hermosa, elegante y culta, aprendió a hablar Francés e Inglés, antes que el Castellano, porque sus padres se mudaron a Europa cuando tenía un año de vida y algunos años después volvieron a radicarse en la Argentina.
También fueron muy meritorios sus conocimientos sobre Arte, que la llevaron a tener numerosas pinturas de incalculable valor. Desde 2008, esas pinturas se pueden disfrutar en el Museo Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, que inauguró en Puerto Madero. En él hay obras de Rodin, Chagall, Dalí, Warhol, quien llegó a pintarle un retrato que se hizo tan famoso como ella, y otros artistas más de renombre.
A Amalita hay que admirarla además por haber vivido una historia de amor de novela, tal cual la que tuvo con Alfredo Fortabat, mayor que ella 27 años y casado. También por su abultada cuenta bancaria, que le permitió disfrutar de los placeres habidos y por haber. Y sobre todo, por haber hecho lo que se le dio la gana y que le saliera bien.
Que Dios la tenga en la gloria...

1 comentario:

Yayi Villegas dijo...

Me hubiese gustado que alguien me escriba algo en este sector, pero agradezco de todos modos a los que lo hicieron en facebook, por i mail o personalmente. Han sido todos muy amables.