sábado, 14 de julio de 2012

ATAHUALPA YUPANQUI, UN CRIOLLO DE CARÁCTER DIFÍCIL

Tuve el privilegio de entrevistar alguna vez a Atahualpa Yupanqui. Hombre difícil don Ata, pero cuánto talento condensado en una sola persona...
Nacido como Héctor Roberto Chavero Haram el 31 de enero de 1908 en la ciudad bonaerense de Pergamino, adoptó el seudónimo de Atahualpa Yupanqui, que en quechua significa "el que viene de tierras lejanas para decir algo". Y vaya que le hizo honor al nombre artístico, al llevar su música y su poesía por toda la Argentina y el mundo.
Proponer en la revista La Revista una entrevista a este señor, que me la aceptaran y que el protagonista también lo hiciera, fue para mí muy reconfortante y a su vez una gran responsabilidad. Personajes como don Ata suelen ser  muy exigentes. Y él no fue la excepción.
Me resultó antipático que dudara de mi profesionalismo. En esa época, estoy hablando de octubre de 1987, no existía la información cibernética como ahora que ponés en Google un nombre y te aparece la historia y características de la persona al instante.
Me pasé varias horas leyendo entrevistas en los principales diarios, además de estudiarme un cuestionario, sujeto a modificaciones, de acuerdo a como se fuera dando el reportaje. Pero eso él no lo sabía. Seguramente le habían tocado varios periodistas ignorantes de su figura y por eso actuaba a la defensiva.
Fui al departamento de Chavero en la calle Benito de Palermo, muy cerca del Hipódromo, sabiendo quién era mi interlocutor. Por eso me dolió cuando me miró y me dijo: "¿Usted sabe quién soy yo?, la veo demasiado joven para conocerme..."
Sin esperar mi respuesta, me dijo que estaba harto de darle a entrevistas a gente "que no tenía la menor idea de mi carrera y se pasaba el rato preguntándome estupideces, y a la espera de que yo le tire una pista para seguir adelante con el reportaje".
Aunque no me consideraba parte de ese grupo, me sentí intimidada y cuestionada por adelantado. A eso hubo que sumarle las fotos, que por costumbre los fotógrafos las tomaban antes de la entrevista.
Yupanqui se negaba a posar y lo que es peor, el lugar era tan pequeño y desordenado, que costaba encontrarle un espacio para que su imagen se luciera.
En el intercambio de preguntas y respuestas me enteré que él vivía con su esposa francesa en Buenos Aires y no en París como siempre se había creído. Pero se pasaba parte del año en el exterior. Esto hacía que el lugar estuviera con las persianas bajas y con olor a encierro, y ¡a caballos!. Lo de caballos era una particularidad de su casa porque aunque en las fotos no se la mostró, en uno de los sillones había una montura. Sí, una montura lista para ser colocada en el lomo de un caballo. Evité preguntarle porque la situación era demasiado tensa y no quería irme sin hacer la nota.
Lo mejor era la biblioteca, con cientos de libros, de autores argentinos y extranjeros. Un pequeño rincón con una vieja máquina de escribir, donde redactaba sus libros y creaba sus canciones. Varias guitarras en sus respectivas fundas, distribuidas por todo el living y un piano.
Cuando leí que tenía registrados unos 1200 temas, me acordé de lo que se contaba en casa cuando era pequeña. La historia la había traído mi abuelo paterno, nacido en Tucumán, donde Atahualpa Yupanqui vivió  mucho tiempo, luego que su familia se radicara cuando él tenía 9 años.
Según lo que había escuchado mi abuelo Pedro, porque nunca lo conoció personalmente, este artista no era muy querido en la zona, sobre todo por los cantores o por hombres que matizaban su trabajo en la caña de azúcar con la creación e interpretación de canciones.
Se decía que don Ata era muy vivo, conocía los entretelones de la música, ya tenía temas grabados y sabía cómo registrarlos. Por eso se comentaba en Tucumán que se aprovechaba de cantores un poco pasados de copas en los fogones y les robaba las melodías de las canciones.
Desde chica siempre tuve como una de mis zambas favoritas a "Luna tucumana". Y me llevé una gran decepción cuando mi abuelo contó que se comentaba que la había robado a un trabajador rural analfabeto.
Pudo haber sido cierto, no lo sé. Lo que sé y el mundo de la música lo sabe, es que Yupanqui realizó una carrera prolífica en el país y en el mundo. Y eso no se roba, se consigue con talento y dedicación.
Cuento esta historia porque más allá de las fronteras de Tucumán, tengo entendido que no se sabía o si se tenía la versión, nadie se había animado a publicarla. Si no es verdad, pido disculpas. Pero como periodista trato en lo posible de que se escuchen todas las campanas. Después, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Lo que puede echar por tierra estas versiones que no lo dejaban muy bien parado, son las respuestas que me dio en la entrevista, cuando me habló del homenaje que le hicieron en Tucumán. Nadie le rinde homenaje a un ladrón de canciones. Por lo tanto, me vuelco a que aquella vieja leyenda, fue solo eso, una leyenda de mal gusto, sólo para empañar su figura.
Este es el reportaje que le hice al gran artista y que mis jefes titularon: "Atahualpa Yupanqui: "Ruego que no se me hable de éxito":

"Desde muy joven Atahualpa Yupanqui ha "caminado" el país, adentrándose en las costumbres de su gente. Y lo sigue haciendo, cuando está a punto de cumplir los 80. Porque este criollo, orgulloso de su origen indígena, respetado y elogiado mundialmente, parece no querer detener nunca su veta creativa, a pesar de las 1.200 canciones que ha compuesto, de los poemas y de los ocho libros que lleva publicados, más dos que ya ha entregado a su editor y "Hombres y caminos", que está escribiendo. "Yo quisiera tener salud y claridad de pensamiento para hacerle una canción a cada árbol, a cada piedra de mi país. Pero creo que no me va alcanzar el tiempo..."
Con la misma sencillez y autenticidad que transmite en sus temas, recibe a LA REVISTA en su hogar de Palermo, donde vive hace treinta años, por más que mucha gente crea (por sus constantes viajes al exterior y su matrimonio con una francesa), que su lugar de residencia habitual es París.
Dispuesto a viajar nuevamente, para iniciar una serie de actuaciones en Bilbao, Madrid, Luxemburgo, Hamburgo, Zurich, Munich, Frankfurt y en la Sorbona, en París, donde tocó hace poco en un homenaje a Julio Cortázar. Atahualpa Yupanqui trae sin embargo muy fresco en su corazón el homenaje que recibió recientemente en Tucumán, provincia por la que siente un afecto especial.
"Quiero mucho a mi patria -dice-, pero fundamentalmente a Tucumán, porque se ha portado muy bien conmigo en momentos muy duros de mi vida, en mi juventud, cuando sentía la pobreza y alguna incomprensión. Tucumán me abrió su casa, su puerta, su cocina, su amistad, su cordialidad, su amor. Me ha dado caballos para conocer la montaña, he recorrido mucho, hasta llegar incluso a Bolivia. Cuando me hablaron que querían organizar un homenaje para mí, les dije que no eran ellos a los que les correspondía, sino a mí por todo lo que me dieron. Por ese cariño que les tengo, es que les dediqué 23 zambas, razón por la cual mucha gente me cree tucumano, pero en realidad yo nací en la provincia de Buenos Aires.
- Si tuviera que elegir entre todas esas zambas, ¿cuál preferiría?
- A todas las quiero por igual, como una madre quiere a sus hijos. En tal caso habría que preguntarle a los tucumanos cuál es la que ellos aman más, porque es el pueblo el que elige.
- ¿Lo tomó por sorpresa el hecho de que un tema suyo como "Duerme negrito", grabado por Jairo y la cantante de rock Safo, sea hoy uno de los "hits" en Europa?.
- No, porque "Duerme negrito" se canta hace quince años. Yo lo llevé a Europa en el año 50' y recuerdo que lo cantaba con Edith Piaf, en cuatro conciertos que hicimos juntos. Me parece que en esa época Jairo ni siquiera había nacido, o debía ser muy chiquito. Pero sigo sosteniendo que es al público al que hay que preguntarle sobre el tema. A mí lo que me interesa es que la canción sea auténtica, no que me la hagan famosa porque la disfracen con otro ritmo. A mí no me va a seducir eso, que tal vez ha nacido de una buena intención del músico, o del arreglador musical, o de la empresa que lo ha grabado. Es muy difícil venderle figuritas de marfil a un hombre que ha vivido cazando elefantes en materia de música, de verdad folklórica, de canto popular y no para el disco. De manera que yo ruego que no se me hable de éxito. El "boom" es para las grabadoras o los que viven alrededor de ese clima que no es el mío felizmente, ni lo será jamás. Yo prefiero el silencio y si es posible el olvido, pero ese olvido de la gente que no olvida nunca, como han sido por ejemplo Borges, Walt Whitman, Rubén Darío, García Lorca. Ellos no forman parte del "boom", sino son gente que se tutea con la seriedad de lo posiblemente bello y perdurable que tiene el arte, y es un ejemplo que no debemos olvidar.
- ¿Qué música escucha además del folklore?.
- Me gusta mucho la música popular y también la música sinfónica. Soy un admirador incondicional de Bach. Hace muchísimos años que lo escucho, incluso lo he estudiado y tengo la colección completa de su música religiosa para órgano. Y admiro además a Arturo Rubinstein.
- ¿Cómo es su vida entre Argentina y Francia?.
- Yo vivo en Buenos Aires y tengo una casa de campo en Cerro Colorado, pero voy periódicamente a Francia, donde suelo estar dos meses. Además, no estoy en París continuamente, ya que voy también a Alemania, a Granada, a Sevilla, a Rotterdam, Bélgica y mucho a Madrid, donde estuve una vez un año.
- ¿De qué manera combate usted la nostalgia cuando está lejos de su patria?.
- Yo llevo la patria tan dentro de mí, que ya no tengo nostalgia. Pero por ahí estando en Amsterdam o Helsinki, donde por el idioma no entiendo lo que dice la gente, tomo la guitarra y toco dos o tres zambas y se me acaba enseguida la nostalgia. Y después salgo a la calle orgulloso de ser criollo".

Al final, cuando terminó la entrevista, don Ata, mezquino de sonrisas, pero con notable respeto, me reconoció mi preocupación por saber con quién estaba hablando. Y aunque por ahí la nota no fue una genialidad, me sentí satisfecha con mi trabajo. Además, había dialogado con un representante fundamental de la música argentina, al que seguramente nunca más iba a ver. Y así fue.

9 comentarios:

Yayi Villegas dijo...

Al parecer, a casi nadie le pareció interesante mi escrito sobre Atahualpa Yupanqui. Tal vez porque no era un personaje muy actual. No lo sé. De todos modos, agradezco a la persona que me hizo llegar su comentario por correo electrónico.

Patrick dijo...

Muy interesante, muchas gracias !
(desolado, he visto este pagina hoy).

Yayi Villegas dijo...

Muchas gracias Patrick por leer mi escrito. Me siento honrada.

Karen-- dijo...

Hola, MUY BUENO! es verdad no es un personaje actual pero es uno de los personajes mas importantes de la música argentina!! Muchas gracias por compartir esta interesante entrevista!

Yayi Villegas dijo...

Gracias Karen por tus apreciaciones. Saludos.

P24H Producciones©® dijo...

Enhorabuena por la entrevista. Gracias desde España por compartir estos recuerdos sobre la importancia artística de Atahualpa Yupanqui, que como ocurre a veces con los grandes artistas, tuvo al parecer un carácter delicado. Te invito a que visites nuestra página de Facebook sobre artistas del recuerdo, un saludo.
https://www.facebook.com/pages/Retro-Magac%C3%ADn/867985999906528

Yayi Villegas dijo...

P24H Producciones: Me siento muy halagada por leer mi escrito. Atahualpa era una persona difícil para entrevistar, pero lo que no se puede negar es que fue un músico talentoso que nos dejó una música maravillosa. Gracias nuevamente.

Robert Pimenta dijo...

Hola
No es porque la gente no deja comentario que no siente agradecimiento por tu escrito. Este gran Señor era honrado, entero, exigente i te comento con honestidad lo cansado que era por culpa de muchos supuestos periodistas que ni siquiera conocían su obra i que escribían muchas tonterías. Ayer como hoy, sin el net o con él, siempre es difícil separar lo autentico de la mentira. Lo que queda para ti, es que fue un privilegio de poder entrevistar este artista que desde muchos años se ha vuelto un pillar de la cultura llanera argentina. Yo soy francés y conozco bien su obra desde muchos anos, pero debo decirte que hoy en día, poca gente lo conoce, i los que lo conocía se olvidaron de su mensaje. El hombre se murió a tiempo, porque de ver lo que hay, hoy en día en toda parte se haría vuelto, a lo mejor anacoreta, seguro. Muchas gracias por este papel tu yo…
Un saludo

Yayi Villegas dijo...

Muchas gracias Robert Pimienta por tu comentario y más aún si llegó a un francés, cuyo país lo recibió cuando la Dictadura militar lo prohibió en Argentina. Saludos.