


En mis épocas de cronista de Espectáculos, siempre tuve la suerte de tener muy buena relación con mis entrevistados. O en su defecto, un trato parco pero agradable.
Por eso lo que me sucedió con Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán, fue para mí tan sorprendente como humillante. Y lo de "humillante" no es ninguna exageración. Porque es así, humillada y decepcionada fue como me retiré luego de entrevistarlos.
Esto sucedió a fines de abril de 1986. La revista "La Revista", en la que trabajaba, sacó un semanario de Espectáculos al que llamó "Tele Indiscreta" y hacia allí me derivaron. Aunque fue un medio de muy corta duración y después retorné a "La Revista".
Además de hacer notas con los artistas de distintos programas, mi tarea era la de retirar la programación de los canales 13 y 9. A mis compañeros les tocaba el 11 y Canal 7. América era Canal 2 y salía desde La Plata, y por tal motivo no se lo tenía en cuenta.
Gracias a mi contacto constante con los encargados de prensa de cada emisora, me enteraba de los nuevos programas, de algunos chismes de los actores y de los invitados a ciclos como por ejemplo "Badía y Compañía".
Por esa comunicación cotidiana fue que me enteré que Leonor Benedetto iba a protagonizar una telenovela con Rodolfo Bebán. Con semejantes actores juntos, de inmediato hice las gestiones para tener una entrevista con ellos.
Esto significa que con Alejandro Cherniavsky, el fotógrafo, no llegamos al ensayo del primer capítulo de prepo. La nota había sido acordada con el departamento de prensa de Canal 13, que en definitiva quería que se supiera que ambos actores iban a protagonizar un ciclo allí.
De entrada nos miraron de arriba a abajo como si fuéramos pordioseros. Para las tomas fotográficas no había nada que les viniera bien. Era imposible hacerlos sonreir. Tampoco estaban de acuerdo con el fondo, pero ellos no querían moverse fuera del canal para hacer unas tomas al aire libre que siempre son mejores. Esto explica la expresión seria y de pocos amigos que mostraron en la revista.
No los conocía de antes como para decir que sólo en esa oportunidad estaban con un mal día. Y si fue esa la única vez, lamentablemente me tocó a mí.
Cuando el fotográfo terminó con las tomas, vino para mí la peor parte: la de la entrevista.
Nunca entenderé por qué algo tan simple como hablar de un proyecto de trabajo, para estos actores era como si les hubiera pedido que me cuenten sus respectivas infidelidades en su vida personal.
Si no respondían "no" a secas, se miraban entre ellos como si lo que les había preguntado era una idiotez. O me respondían con otra pregunta: "¿Eso de dónde lo sacaste?", o "¿no tenés otra pregunta?".
También se quedaban mirando hacia otro lado y sin decir nada. O se miraban entre ellos y se reían como si fuera la más estúpida de las preguntas. No digo que yo era una luz como periodista, pero les hablaba sobre su profesión, con conocimiento y sobre todo con respeto.
Nunca me había tocado vivir algo así. Tampoco sé si a otro periodista le tocó padecer algo similar con estos u otros actores. Pero no se lo deseo a nadie.
Yo era demasiado contemplativa para contar la verdad en el papel. Y además, no creo que en la revista, donde el tratamiento de las notas debía ser cordial, me lo hubiesen permitido. Sin embargo, cuando la escribí, traté de algún modo de dar a entender que no había sido nada fácil entrevistarlos. Lo que los lectores nunca se enteraron fue que sus respuestas, que hacia mí habían sido un "sí" o un "no", el resto lo conté yo con los datos que me dio la producción del programa.
Esta es una parte de mi terrible reportaje a dos actores que en lo suyo serán excelentes, pero como personas me dejaron una impresión desagradable. El título y la volanta de la nota fueron: "Protagonizarán un dramático teleteatro por el l3- Adulterio - entre Bebán y Benedetto." "La historia cuenta los tortuosos amores de una periodista con la mejor amiga de su esposa". Aquí va:
"Toda vez que hay que enfrentarse a una primera figura, se sabe de antemano que la situación nunca resultará fácil. Pero cuando en lugar de una, son dos las estrellas, cuánta exactitud encierra la frase que dice que el "Periodismo es un sacerdocio".
En esta ocasión, no sólo para "Tele Indiscreta" fue complicado unir en fotos y reportaje a Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán. Lo fue también para Canal 13, que desde el verano comenzó a estudiar la posibilidad de convocarlos para la única telenovela que pensaba lanzar la emisora, y más aún, cuando hubo que empezar a poner en práctica el proyecto.
Había que buscar a un autor, lo suficientemente prestigioso y asimismo del agrado de ambos, que tejiese una historia que si bien se encuadrara en el rubro telenovela, tuviese la fuerza y originalidad necesarias para escapar a todo lo realizado en este rubro. De ahí entonces que cuando mencionamos a "La vida que me diste" como un teleteatro, los dos protagonistas casi molestos se encargaron de aclarar.
"Se lo puede llamar así -señaló Leonor-, porque es una historia de amor que se pasa por televisión". "Pero no es un teleteatro -acotó Bebán-, sino un unitario con continuidad. Una especie de miniserie larga, ya que tiene trece capítulos".
Descartado Oscar Viale, a quien se postuló desde un principio, el canal eligió finalmente a Sergio de Cecco, otro reconocido autor teatral. Y de su imaginación nacieron Clara, una profesora de Literatura, y Marcos, un periodista felizmente casado con la mejor amiga de aquélla, a los cuales el amor les tendió su peor trampa.
"Clara -explica Leonor- es como su nombre lo indica: una mujer clara, luminosa, que va a vivir una historia de amor y de la que no quiero hablar más para evitar contar el argumento".
"Marcos -dice Rodolfo- es un periodista supuestamente un personaje bastante duro, diría un símbolo del buen periodista. Un hombre además con conflictos sentimentales y con todos los problemas que se acarrea de pronto en un ambiente periodístico donde trata de ser honrado y permanecer fiel a sí mismo".
No es la primera vez que Leonor Benedetto y Rodolfo Bebán trabajan juntos. En cine protagonizaron "La década infame" y en teatro, "Blas". Sólo les quedaba pendiente la televisión.
Pero por lo visto no acaban aquí sus proyectos en conjunto. Si bien se habló de Bebán para el papel estelar de "Querido" -la película que narra el imaginario romance de Saúl Ubaldini con una periodista-, faltaba precisamente la periodista, rol que sería interpretado por la Benedetto.
"Lo estamos conversando todavía", nos dice la actriz. "Es una propuesta simplemente -continúa Rodolfo-, porque hasta que no se lea el guión, no se puede tomar una decisión. Además, más allá de que a mí me guste o no el libro, hay que ver también si no perjudica la carrera de este hombre público al cual respeto mucho. Porque si es así, directamente no lo hago".
A principios de este año, Leonor Benedetto se trasladó al Perú, al ser elegida por el Fondo de Promoción Turística para protagonizar el primero de una serie de documentales, que reflejan los diversos atractivos turísticos y folklóricos de aquel país. "Casualmente -nos informa- tengo que volver muy pronto para la presentación de esta película y es probable que viaje nuevamente a fin de año para hacer otra película y también teatro".
Si conversar de trabajo no les complace demasiado, seguros de su carisma y el consecuente éxito que -quizás con excesivo pesimismo- presuman de antemano menos aún aceptan referirse a sus vidas privadas, tan complicadas como las de sus personajes. Hay que optar entonces por lo que se dice y lo que resulta evidente.
Leonor intentando ser cada día más madre de Marcos, el pequeño de cuatro años de edad que adoptó hace muy poco tiempo y visiblemente feliz con la compañía del actor Luís Alday, que fuera su compañero de trabajo en la poco exitosa telenovela "Bárbara Narvaez" y con el cual se la vio días atrás en el estreno del unipersonal de Norma Aleandro.
Y Rodolfo, pese a los rumores acerca de su reciente separación de Gabriela Gilli, luego de diez años de matrimonio y con tres hijos de por medio, en lugar de aclarar cuál es la verdad de todo lo publicado, responde un tanto fastidiado: "Son cosas mías". Y el final de la nota indudablemente se precipita".
Seguramente ellos se olvidaron de lo sucedido ese día. Sin embargo, no se habrán olvidado del fracaso del proyecto. Nunca llegó a concretarse. Y no porque yo les haya deseado lo "peor", ya que no suelo desearle a nadie el mal. Lo dejo en las manos de Dios. Él es el que obra en consecuencia.
Tal vez en este caso ocurrió eso. No lo sé. Y si decidí contarlo después de 25 años, fue porque significó un quiebre en mi carrera periodística. Ese día, después de la nota, volví llorando a mi casa. Y no podía para de hacerlo. Me sentía el último orejón del tarro. Incluso dudé si había elegido bien mi profesión. Sentí que si estas estrellas se habían burlado de mi trabajo, era porque yo realmente no servía. Fue muy duro. Lo oculté y nunca jamás se lo conté a nadie. Temía que mi receptor terminara dándole la razón a los protagonistas respectivos de "Rosa de lejos" y "Juan Moreira", entre otros trabajos destacados.
Tampoco los volví a encontrar como para reparar el daño. Quedó ahí, guardado, hasta que gracias a este blog, que es mi catarsis, lo dejo en descubierto.
No voy a negar que me tomé mi pequeña revancha, al menos con Leonor, cuando días después me contaron en uno de los canales este chimento que publiqué de esta manera:
"Los desplantes de Leonor Benedetto: Son muchos los periodistas que se quejan de los desplantes de Leonor Benedetto (aclaro hoy que lo decía por mí). Aunque la mayoría piensa que "se le subieron los humos" por haber sido elegida por el gobierno peruano para un documental sobre ese país, la verdad es que su enojo con la prensa proviene de los comentarios aparecidos acerca de que había hecho trabajar a su hijo adoptivo en "Las lobas", lo cual hizo que el juez de menores la citara para llamarle la atención. Ahora, ella está enojada".
12 comentarios:
Me imaginé que este escrito no iba a ser aceptado. Es cierto, cuesta creer que dos estrellas se comportaran de manera tan desagradable. Pero no mentí. Lo conté ahora porque como puse al final, yo no les debo nada a ellos, ni pretendo entrevistarlos, y ellos tampoco, ni me deben nada y tampoco me conocen. Lo conté por el lado de cómo algo fuerte te puede hacer dudar sobre tu vocación. Por suerte, seguí adelante. Y ahora, aunque mi carrera haya sido entre discreta y mediocre, está hecha y eso no se puede desestimar. Gracias de todos modos a los que lo leyeron y al menos le pusieron una puntuación.
En lo que a mi respecta,no me sorprende en lo mas minimo!.Si no comente nada,fue porque me di cuenta que mis ultimos aportes revelaban siempre mi hartazgo y rechazo por lo imperante!.En este caso hubiera sido otra vez sopa!,pero la petulancia,soberbia,hipocresia y pedorrisima vanidad de nuestros"artistejos"(incluyamos a nuestros queridos y necesarisimos"intelectualoides")es ya reconocida internacionalmente,y si no,difundan lo que opinan Francis Ford Coppola y Robert Gallo luego de su experiencia con nuestros artistas y sindicalistas durante la filmacion de TETRO.
Gracias Sergio por tu opinión. El pobre Coppola no sólo tuvo que lidiar con nuestras "estrellas", sino que fue víctima de los ladrones en dos oportunidades. Me parece que este hombre no vuelve más. Vito Corleone, un poroto, al lado de los personajes argentinos.
Ninguno de los 2 me agradan. Ahora Beban partió arrogante y machirulo. Benedetto una mujer insufrible y actriz masó, la vi en Brujas. Un desastre de mujer.
Gracias por ver mi blog. En mis 45 años de periodista, nunca nadie me maltrató tanto como estos 2 actores. Sobre todo Benedetto, porque Bebán hablaba poco. Pero casi me fui llorando.
Yo conocí a Leonor, tuve la oportunidad de verla varias veces y siempre un amor de persona, conmigo, con mis hermanos chicos y con la gente que se le acerca, siempre se queda hablando y te escucha muy atenta todo lo que le contas, la adore, no la conocía y ahora se que es un sol de persona, capas que ese día de la entrevista estaba pasando un mal momento
Tal vez ese día Leonor estaba de mal humor, pero lo extraño es que Rodolfo Bebán también tenía la peor de las ondas. Si no estaban de ánimo, porque a lo mejor no tenían confirmado el contrato con el canal (el programa nunca salió en el 13), con decirme eso, antes de hacer la nota, era lo suficiente y tanto el fotógrafo como yo, nos hubiéramos ido sin ningún problema. Pero el maltrato fue innecesario. Fue mi peor experiencia, durante los 11 años que trabajé como periodista en la gráfica, porque desde 1989 ingresé a la producción del noticiero Nuevediario, en Canal 9, donde llegué a ser redactora, hasta 2024.
A Bebán no lo conocí la verdad, yo solo puedo hablar desde mi experiencia, tengo 19 años a un mes de cumplir 20, y desde los 4 años tengo el hermoso recuerdo de llegar a la casa de los abuelos maternos desde el jardín y que ellos estén mirando Rosa de Lejos ya que la estaban pasando por un canal que no recuerdo, y yo unirme y quedar hipnotizada con Leonor, hasta el día de hoy me parece una de las mujeres más inteligentes y hermosas que vi, recuerdo ser chica y que mi abuelo me llevara a la firma de su libro, ella un amor, la sigo hasta el día de hoy en teatro y en sus presentaciones, y si bien yo no soy de las personas que se quedan esperando a la salida del teatro para pedir una foto o estar abrazándolos ya que reside yo mucho su espacio y entiendo que ellos son peanas que no nos conocen realmente y que están cansados después de una función y sin embargo ella se saca fotos con todos y les da su momento de hablar, mi comunicación con ella pasa más por cruzármela a la entrada del teatro y ella siempre saludarme con una sonrisa, hasta agradecerme por privada cuando el detalle de regarle flores o un libro, hasta con mis hermanos más chicos los recibió con una sonrisa y los brazos abiertos después de una avalancha de gente que se le tiró para sacarse fotos, en particular a mi eso no me gusta y no habíamos sido parte de eso pero cuando se la llevaron al cuarto nos hizo pasar con ella, me parecen gestos hermosos que tuvo conmigo y que veo tiene con la gente por más que ya esté cansada, por eso capas trato de entender que le pasó ese día, ya que se que ella no es una persona desagradable y subida al pony por más us tenga con semejante carrera, saludos y perdón por semejante texto.
El autocorrector falló un poco pero decía que nos soy de esperar a la salida del teatro para sacarme una foto, ademas de que a mí en lo personal me parece un acto frío y distante, respeto mucho su espacio y entendió que son personas que no nos conocen realmente para estar aguantando que la gente se tire a abrazarlos exageradamente y los besuquee, a mí en lo personal no me gusta, pero veo que se lo hacen, en tantos encuentros que tuve por más que el recuerdo sea hermoso nunca le pedí una foto.
Tengo una actriz amiga, que trabajaba con ella en Rosa de lejos, que también se sorprendió cuando escribí esto que me sucedió. Si bien me dijo que se llevaban muy bien, pero reconoció que, a veces Leonor "solía ser muy intensa" y que tal vez, ese había sido un mal día. A mí me dolió mucho, porque la había entrevistado otras veces y no había tenido problemas. Nunca más la vi, por lo que me quedó ese mal recuerdo de ella. Saludos
Tal vez antes era intensa jsjsjsjs, ahora te aseguro que no mucho, pero si tal vez tenía un mal día o estaba lidiando con problemas personales, ojalá tengas la oportunidad de entrevistarla de nuevo así te podes llevar un buen momento de ella, tengo una amiga periodista que la entrevistó 4 veces y siempre la mejor, se quedan charlando incluso una vez termina
Ya no trabajo para ningún medio. Estoy jubilada. Pero si alguna vez la encontrara, se lo voy a recordar y si se acuerda, que me cuente qué le pasó ese día. No odio a nadie, así que sería algo muy bueno. Porque en su momento, que era muy joven, me afectó muchísimo.
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