El 13 de agosto fue el tan esperado encuentro entre el Papa Francisco y las Selecciones de Argentina e Italia, en el Vaticano. Un reunión que sirvió para que muchos, dirigentes, allegados y colados, aprovecharan para pedirle una bendición y fotografiarse con su Santidad.
Por eso no era descabellado pensar en la presencia de Carlos Tula, conocido simplemente como "El Tula", acompañado de su inseparable bombo, para darle ruido al acontecimiento.
De acuerdo al testimonio de Carlos Cherquis Bialo, el encargado de prensa de la Selección, el Papa Francisco preguntó por él, porque no fue incluido entre los 50 que ingresaron al encuentro.
"¿Está el Tula?, que pase...", habrían sido las palabras del Sumo Pontífice, según el periodista. Y luego que todos se retiraron, lo hizo pasar para abrazarlo.
Debo decir que esto me "hizo ruido". Me molestó, por un episodio que aún conservo en mi memoria.
Cuando Tula apareció con su bombo hace varios años, me pareció un personaje divertido y muy valiente. Sobre todo porque el tipo se bancó con su golpeteo del parche, ser peronista en la época del Proceso. Y nunca abandonó su imagen de representativo del pueblo justicialista.
A eso se sumó su costado futbolero. Fanático de Rosario Central, fue ídolo en su hinchada. Pero no se quedó sólo con su acompañamiento al equipo rosarino, sino que lo extendió a la Selección Argentina. Y esto lo llevó a viajar por el mundo, en cada campeonato mundial, transformándose en el bombo estrella de la hinchada argentina.
Todos los que querían salir en las fotos o ser filmados, se ponían a su lado, porque aparecían seguro.
Por el lado político, y ya sin Perón, "El Tula" siempre estuvo al lado de los candidatos del Partido Justicialista en las elecciones nacionales.
Así sucedió con Carlos Menem en las elecciones de 1989, donde el riojano resultó elegido presidente el 14 de mayo.
La campaña se hizo fuerte en el verano de ese año, donde Menem, que se había amigado con Zulema Yoma, se instaló en Mar del Plata, para despertar el interés de los futuros votantes.
Yo estaba en esa ciudad, instalada por casi tres meses, trabajando como enviada especial de la revista "La Revista".
Me alojaba en el Hotel Hermitage, donde se centraba toda la movida del verano. No necesitaba caminar demasiados pasos para tener a mano a mis entrevistados, varios de los cuales también se alojaban allí.
Menem y Zulema se alojaron no sólo en el mismo hotel donde yo estaba, sino también en el mismo piso. Su cuarto quedaba a pocos pasos del mío. También tomaron otros cuartos para sus colaboradores. De modo tal que el tercer piso se convirtió en una Unidad Básica.
Cada vez que subía o bajaba del ascensor, me encontraba con el ex presidente, que siempre tenía un chiste para hacer, Zulema, sus respectivos secretarios, políticos, sindicalistas y además, El Tula, que no sé si estaba en el hotel, pero su presencia era constante en el lugar.
Como soy muy respetuosa, saludaba a todos, aunque con los únicos que intercambiaba alguna palabra era con Menem y Zulema. A los demás, sólo saludos, porque no tenía de qué hablar con ellos.
Era raro que el matrimonio riojano no tuviera una radio. No la tenía. Así que cada vez que Menem iba a ser entrevistado en alguna emisora de Mar del Plata, Zulema me enviaba a su secretario para pedir prestada mi radio, para escucharlo.
Todo bien con la gente de Menem, hasta que una noche, tarde, siento que golpean la puerta de mi cuarto. Al principio pensé que era mi fotógrafo, pero él nunca venía a mi cuarto. Sobre todo porque cuando terminaba la tarea, se iba por ahí con alguna chica.
Mientras caminaba hacia la puerta, pensé en Zulema. Pero tenía entendido que a esa hora, su marido no iba a estar en ninguna radio. De modo que la única manera de saber de quién se trataba era abrir.
Cuando lo hice, me encontré con El Tula. Y sin el bombo.
¿Qué hacía ahí?,¿lo había enviado Menem?, ¿tal vez Zulema?. Nada que ver, el tipo estaba por propia iniciativa. Y que nada tenía que ver con la política.
Le pregunté qué quería, mientras ya me estaba sintiendo molesta por su presencia. Entonces, con una mirada libidinosa, me dijo: "¿Me dejás pasar?". Indignada, mi respuesta fue simple: "No". Y le cerré la puerta en la cara.
Un desubicado.
Desde ese día se desvaneció para siempre mi simpatía hacia el personaje pintoresco del bombo. Y aún me dura. De lo contrario, no lo hubiera recordado en este blog...
Un sitio donde reflejo los momentos buenos, malos, emotivos y graciosos que me han tocado vivir
domingo, 18 de agosto de 2013
domingo, 4 de agosto de 2013
EL PAPA FRANCISCO Y LOS PERIODISTAS DE "TELENUEVE"
Tal vez por el contacto diario con la realidad: asesinatos, robos, traiciones, torturas, venganzas, atentados, los periodistas terminan siendo incrédulos.
Son pocos los que abrazan una religión. Dios no es tenido en cuenta ni para pedirle, ni para agradecerle. Simplemente porque Dios no existe para muchos de ellos. Otros, mientras tanto, se alejaron de él por no estar conformes con la hipocresía de algunos sacerdotes.
Sin embargo, al aparecer un hombre. Un ser sencillo, de palabras justas, que consiguió perforar el corazón hasta de los más duros, como lo hizo el cardenal Jorge Bergoglio, cierto cambio produjo en la gente de prensa.
Es reconfortante haber sido testigo de las voces quebradas de los periodistas. No sólo los que estuvieron en el Vaticano, cuando fue consagrado como el nuevo jefe máximo de la Iglesia Católica, sino también los que cubrieron la actividad, ya como Papa Francisco, en la Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro. Por eso, con la emoción aún latente por los gestos y las palabras claras y entradoras del Sumo Pontífice en Brasil, es que se me ocurrió pedirle a algunos de mis compañeros periodistas, una reflexión sobre lo que les dejó el argentino que hoy preside la Iglesia Católica.
Aunque fue el último con el que hablé, opté por poner primero el testimonio de Daniel Navarro. Nadie como él para contar la impresión que le causó Francisco, habiendo sido el enviado especial de Telenueve en Río de Janeiro.
Daniel le puso garra a su relato y en cierto momento una emoción cercana al llanto, para describir el paso del Santo Padre en el papamóvil, ante una multitud enfervorizada.
Al resto de mis amigos y compañeros, los ubiqué de acuerdo al orden alfabético de sus nombres: Alejo Rivera, Ana Stollavagli, Paula D'Ambrosio, Esteban Mirol, Jorge Pizarro, Luís Grimaldi y Noralís Romanos. A todos, les agradezco su colaboración. Como así también pido disculpas por no haber agregado más opiniones. En primer lugar por la falta de tiempo que hay en el noticiero y otra porque no quería demorar demasiado tiempo esta publicación.
Yo particularmente me quedé con varias imágenes del Papa Francisco en Río de Janeiro.
La primera y principal, la de Nathan de Brito, el nene de 9 años que se abrazó al Papa y al decirle" "Santidad, quiero ser sacerdote de Cristo, un representante de Cristo", Francisco, muy conmovido, le respondió: "Voy a rezar por vos, pero te pido que reces por mí. A partir de hoy, tu vocación se concretó". Para la mayor parte del mundo, fue lo más emotivo de la visita papal a Brasil.
Cada una de las actividades de Francisco, las seguí con los ojos humedecidos. Es que era imposible no emocionarse cuando el Papa hacía detener el papamóvil para besar a los bebés y no paraba de saludar y bendecir a cada una de las personas que aplaudían, filmaban y fotografiaban su paso.
A pesar de ser la cabeza de la Iglesia Católica en el planeta, Bergoglio siempre dejó al descubierto su origen argentino. Desde aceptar un mate de la gente, hasta de alegrarse de ver el agitar de las banderas argentinas y de las de su querido San Lorenzo de Almagro.
Me llenó de amor el video del momento previo a levantar vuelo el helicóptero que trasladó a Francisco al aeropuerto. Desde la ventanilla, mientras la gente lo despedía con expresiones cargadas de afecto, el Papa la bendijo y dibujó en el aire un corazón, haciendo entender lo feliz y agradecido que retornaba al Vaticano.
Y ya en Italia, lo primero que hizo fue ir a la Basílica de Santa María La Mayor, en Roma, donde se acercó al altar de la Virgen María, para ofrecerle una pelota de playa, verde y amarilla, con el nombre grabado de la Jornada Mundial de la Juventud y una camiseta de la Selección de Brasil.
Fue una manera simple y elocuente de darle gracias a la madre de Dios por su acompañamiento permanente en su tarea evangelizadora.
Su primer viaje como Papa había resultado más de lo esperado: consiguió sumar más almas al Catolicismo y un compromiso de los feligreses, especialmente los jóvenes, de "hacer lío", de "salir a la calle a predicar" y de hacer el bien sin mirar a quién.
viernes, 26 de julio de 2013
AQUELLA NENA QUE DE CELOSA PASÓ A PROTECTORA
Cuando mi hermano Ángel nació yo tenía 3 años y era por ende la mimada de la familia.
Todos los abrazos, los mimos, los regalos y atenciones eran sólo para mí. Era la primogénita para mis padres y para mis abuelos maternos de Entre Ríos.
Pero con la aparición de Chiquito, como lo llamamos a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, algo cambió.
Si bien mis papás y mis abuelos no dejaron de quererme, había un nuevo ser, muy pequeño, al que había que extenderle ese cariño y brindarle mucha atención.
Esa situación despertó lo peor de mí que son los celos, tan característicos por otra parte de mi signo de Escorpio.
A mi hermano lo consideraba un "intruso" que había llegado "para desplazarme".
Por fortuna, mi bronca no llegó al odio. Ese odio de dañar al otro cuando nadie está mirando.
Como toda la vida luché para vencer los celos o al menos mitigarlos, porque es muy difícil vencer a nuestra propia naturaleza. Conseguí, sin embargo, darle un giro positivo, en afecto y protección.
Me convertí en la protectora de mi hermanito. Y él, tan hermoso y frágil, me aceptó en su mundo, al que sólo tenían acceso mis padres. Sobre todo, mi mamá, que lo adoraba, y lo eligió para siempre como su hijo favorito.
Tengo vagos recuerdos de aquel tiempo. Pero como mi mamá tiene una memoria prodigiosa, ella se encargó de traer a colación algunas anécdotas, en una de las largas charlas telefónicas que tenemos cuando vuelvo del canal a casa.
Cuando nos portábamos mal, mi hermano y yo, más que nada yo, porque él era un bebé, mi mamá nos amenazaba que se iba a ir de la casa y nos dejaría librados a nuestra suerte.
El temor estaba latente, hasta que en dos o tres oportunidades creí que se había vuelto realidad.
En Centro Forestal, la barriada de la fábrica Altos Hornos Zapla, donde vivíamos en Jujuy, tenía una proveduría con carnicería en la cual mamá hacía las compras. Sólo allí podía conseguir la leche para el bebé.
Pero no siempre el camión que la distribuía junto a otros comestibles llegaba temprano. Además, en la proveduría no comenzaban a venderla hasta que los empleados terminaban de bajar del vehículo toda la mercadería.
Un absurdo. Porque esto hacía que todas las mujeres, interesadas sobre todo por llevar la leche para sus hijos, debían esperar varias horas en ser atendidas. Entre ellas, mi mamá.
Mi mamá me contaba que a veces volvía a casa como a las 10.30, cuando había estado esperando desde las 8. Eran momentos de gran angustia porque como mi papá estaba trabajando, mi hermano y yo nos quedábamos solos, durmiendo y nos asustaríamos si nos despertábamos y ella no estaba en casa.
Eso es lo que sucedió en algunas ocasiones.
Yo me recuerdo desesperada, buscando a mi mamá y creyendo que en verdad nos había abandonado para siempre. Así, llorando y en pijama, me iba a la casa de la vecina.
Doña Lucía me hacía sentar en el patio, en una silla chiquita de cuero de vaca, mientras trataba de calmarme y de convencerme que mi mamá iba a volver. Aún con sus palabras, yo no podía parar de llorar.
Hasta que llegaba mi mamá, enojada con la gente de la proveduría, y me pasaba a buscar en la casa de la vecina, que le contaba lo angustiada que yo había estado en su ausencia. Y cómo había llegado a pedirle ayuda.
Mi hermano, un bebé, normalmente seguía durmiendo y si despertaba, no tenía conciencia de mi desesperación.
Una vez que mi mamá volvió tarde por el mismo motivo, el susto se lo pegó ella. Había dejado a mi hermano en la cuna, durmiendo en la cocina. Pero al volver y al entrar como siempre por ese lugar, se angustió al no encontrarlo ni a él ni a su cuna.
Buscó en el comedor y tampoco estaba. Lo mismo sucedió cuando fue a su cuarto, donde dormía con mi papá y estaba normalmente la cuna de Ángel. De allí fue a mi habitación y lo encontró.
Lo que había pasado es que al despertarme y no encontrar a mi mamá y tampoco a mi hermano, me levanté corriendo y lo descubrí en la cocina. Entonces, lo arrastré con la cuna y lo puse al pie de mi cama.
Mi mamá me contaba el otro día, que mientras yo lloraba sin parar, mi hermanito saltaba contento, en pañales, ajeno a mi tristeza y tomado de los barrotes de mi cama. Para él, ese acercamiento era una fiesta.
En otra oportunidad, también la invadió el temor a regresar a casa.
No sólo yo estaba llorando por su ausencia, sino que mi hermanito no aparecía por ningún lado.
Como en esa época no existía la inseguridad, mi mamá dejaba la puerta de la cocina sin llave. Dominga, la vecina del otro lado, lo escuchó llorar y al no tener respuesta de mi madre, decidió entrar. Fue hasta la habitación de mis padres, lo sacó de la cuna y se lo llevó a su casa, hasta que ella retornara.
Cuando mi mamá salió al patio, con el corazón en la boca, después de no hallarlo, apareció la madre de la vecina, que le dijo que su hija se había llevado al bebé porque lloraba.
Mamá fue de inmediato a buscarlo. Chiquito estaba en la cama de Dominga, agitando sus manos y piernas, encantado con las muestras de cariño que le había prodigado la vecina.
Al no tener una hermana, gracias a Dios siempre tuve cerca a mi hermano. Cuando fuimos creciendo, para no sentirme desplazada, me veía obligada a sumarme a los juegos de chicos, incluso el fútbol.
Algunas veces negociábamos. Si yo jugaba al fútbol con él, mi otro hermano menor, Jaño, y los chicos de la cuadra, Ángel debía convertirse en el "papá" de mis muñecas, cuando yo jugaba a "la mamá y el papá".
Siempre fuimos muy unidos con mi hermano. Si ahora eso no sucede es porque estamos en distintas provincias. Pero cuando hablamos por teléfono, es como si el tiempo no hubiera pasado. Y nos divertimos como antes.
El amor fraternal perdura, sorteando la distancia y el paso del tiempo. Pero los recuerdos de la infancia seguirán para toda la vida en nuestros corazones...
domingo, 7 de julio de 2013
LOS SÁBADOS SOY UNA "MUQUI" SENTIMENTAL
A la mayoría de la gente le gusta tener la casa limpia, ordenada y si es posible perfumada.
Me considero entre ese grupo de los "limpios, ordenados y perfumados". Lo que no tengo a veces es ganas y entusiasmo para cumplir con el cometido.
Sin embargo, cuando llega el momento de la limpieza, aún cansada por todo el trabajo de la semana en el canal, le pongo todo mi empeño para lograrlo.
El sábado es el día destinado para cumplir con todas las tareas hogareñas.
No me gusta delegar en nadie una actividad a la que considero muy personal. Yo sé dónde y cómo limpiar cada sitio y cada uno de los objetos. Aunque es un departamento pequeño, al tener cuatro gatos, debo cargarme de paciencia y dedicación para quitarle el pelo a las alfombras, almohadones y rincones.
Sé que si contratara a alguien para que se encargue de la limpieza, no limpiaría de la manera meticulosa como intento hacerlo yo. A eso habría que sumarle la movilidad de los gatos, que no siempre están de acuerdo con ser desplazados, cuando llega el momento de asear los almohadones donde están durmiendo.
Como aprendí de un tiempo a esta parte a encontrarle el lado bueno a las situaciones, aún a las más terribles, me inventé un mundo de fantasía para activarlo mientras lavo la ropa y limpio la casa.
Sencillamente le pongo música. La música que me llega al corazón. La buena música.
Tras regresar del supermercado, que voy a la mañana, almuerzo y a partir de las 15 me dispongo a hacer el trabajo de hogar y a dar rienda suelta al placer de los sonidos melodiosos.
Pongo la música y después me coloco un pañuelo en la boca para protegerme del polvo y el pelo de los gatos, y me calzo los guantes de goma para empezar la batalla contra la mugre.
Salvo excepciones como Frank Sinatra y Michael Bublé, normalmente elijo músicos de lengua española, para saborear las palabras y dejarme llevar a la magia de la música y sobre todo al corazón de los autores de los temas.
Los sábados soy una mucama. Pero no una mucama cualquiera. Por las bellas melodías que escucho, que me emocionan y hasta me hacen cantar y bailar, me autodefino como "una "muqui" sentimental".
Silvio Rodríguez es el artista que no puede estar ausente en mi selección musical. Lisa y llanamente porque ocupa el primer lugar en mis gustos musicales.
Aunque lo escucho siempre, me pasa de conmoverme con temas que por ahí no estaban entre mis preferidos. Eso me sucedió hace un par de semanas, cuando después de mucho tiempo volví a escuchar el CD "Oh, melancolía". Me pareció un disco extraordinario, con temas increíbles.
Cuando elijo escuchar "Causas y azares", que para mí es muy especial porque mi amistad con Silvio surgió la vez que vino a Buenos Aires a presentarlo, sé que voy a lagrimear un poquito. Más que nada, cuando suena "Requiem", una especie de bolero, que a quien no lo conoce, no sabe lo que se pierde.
También me gusta deleitarme con la voz única y maravillosa de Mercedes Sosa. La "Negra" es como Gardel, "cada día canta mejor". Tengo una selección importante de sus discos, así que siempre la tengo presente. La experiencia de escuchar en medio del silencio a Mercedes, es una caricia para el alma.
Andrés Calamaro es otro de los artistas ineludibles. El CD que grabó en vivo, luego de pasar por un tiempo negro en su vida, por culpa de las drogas, es una delicia que recomiendo. Lo mismo "La lengua popular".
De Fito Páez, lo mejor de lo mejor es "El amor después del amor", el disco que le inspiró Cecilia Roth. "Un vestido y un amor" es un tema sublime. Mi elegido por lejos.
Cada vez que la veo a Cecilia en alguna película, en la televisión o en alguna revista, pienso que debe ser hermoso que alguien tan talentoso te dedique, no uno, sino un trabajo musical entero. Y ella fue la receptora de tamaño regalo.
Reconozco que antes del accidente cerebro vascular, no tenía a Gustavo Cerati como a uno de mis músicos favoritos. Sólo me gustaba "Cuando pase el temblor", por la música y porque el video-clip se filmó en la localidad jujeña de Tilcara.
Pero luego de esa terrible desgracia, hace más de tres años, comencé a escucharlo con más atención. Tanto su obra como solista, como su trabajo en "Soda Stéreo". Y me pareció un músico extraordinario.
Por eso la música de Gustavo ocupa un lugar importante en mi difusión musical de entrecasa. Él es otro de los artistas, que además de hacerme bailar y cantar, hace que se me humedezcan los ojos por la emoción. Más que nada cuando pienso en su situación, "dormido" a la fuerza por el ACV.
También me gusta poner el CD de "Drácula", la comedia musical de Pepito Cibrián Campoy y Ángel Malher, que vi 14 veces y la volvería a ver otras tantas, y más todavía. Como ya me sé las letras casi de memoria, me animo a cantar y aplaudo cada una de las interpretaciones de Juan Rodó, como si estuviera en el teatro. En su pequeño cerebro, mis gatos deben pensar: "ahí está la loca de mi madre".
Otra obra que me pone de muy buen ánimo es el primer disco juntos y en vivo de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, "Dos pájaros de un tiro". Una joya.
El día que Máxima Zorreguieta se convirtió en reina consorte de Holanda, me quedé encantada con el concierto que brindó André Rieu, donde incluyó el tema "Don't cry for me Argentina". Esa tarde me dije: "voy a comprar un CD de este músico". Y enorme fue mi sorpresa cuando el día que fui a comprar "To be loved", de Michael Bublé, me encontré de casualidad en las bateas con el CD "Rieu Royale", que incluye todos los temas que interpretó en la fiesta de los nuevos reyes de Holanda.
Además me llevé otro CD de Rieu con valses vieneses.
Fue muy divertida esa tarde de limpieza, bailando valses vieneses con el plumero en mano. Más reflexiones de mis gatos, al estilo de "lo chiflada que está mamá".
Cuando me da por el Folklore, tengo a mano a "Los Nocheros" con dos viejos CDs en la época en que Jorge Rojas aún integraba el cuarteto. Creo que esa fue la mejor etapa del grupo.
Y si se me da por el Tango, elijo al número uno por siempre, don Carlos Gardel. Me conmoví días atrás, al escuchar en su voz clara e inigualable, "Mano a mano", "El día que me quieras", "Volver" y tantas otras glorias de la música ciudadana.
Otras excepciones musicales que elijo escuchar, entre tantos artistas de lengua hispana, son Mike Olfield y su "Tubular bells", Dire Straits y su "Alchemy", Sting y su "Ten summuner's tales", Queen y su "A night at the Opera" y entre otros, Ennio Morricone con la genial banda musical de "Cinema paradiso".
Así, disfrutando de tan bella música, es como se me pasan las tardes en que dejo reluciente y perfumado mi hogar dulce hogar...
Me considero entre ese grupo de los "limpios, ordenados y perfumados". Lo que no tengo a veces es ganas y entusiasmo para cumplir con el cometido.
Sin embargo, cuando llega el momento de la limpieza, aún cansada por todo el trabajo de la semana en el canal, le pongo todo mi empeño para lograrlo.
El sábado es el día destinado para cumplir con todas las tareas hogareñas.
No me gusta delegar en nadie una actividad a la que considero muy personal. Yo sé dónde y cómo limpiar cada sitio y cada uno de los objetos. Aunque es un departamento pequeño, al tener cuatro gatos, debo cargarme de paciencia y dedicación para quitarle el pelo a las alfombras, almohadones y rincones.
Sé que si contratara a alguien para que se encargue de la limpieza, no limpiaría de la manera meticulosa como intento hacerlo yo. A eso habría que sumarle la movilidad de los gatos, que no siempre están de acuerdo con ser desplazados, cuando llega el momento de asear los almohadones donde están durmiendo.
Como aprendí de un tiempo a esta parte a encontrarle el lado bueno a las situaciones, aún a las más terribles, me inventé un mundo de fantasía para activarlo mientras lavo la ropa y limpio la casa.
Sencillamente le pongo música. La música que me llega al corazón. La buena música.
Tras regresar del supermercado, que voy a la mañana, almuerzo y a partir de las 15 me dispongo a hacer el trabajo de hogar y a dar rienda suelta al placer de los sonidos melodiosos.
Pongo la música y después me coloco un pañuelo en la boca para protegerme del polvo y el pelo de los gatos, y me calzo los guantes de goma para empezar la batalla contra la mugre.
Salvo excepciones como Frank Sinatra y Michael Bublé, normalmente elijo músicos de lengua española, para saborear las palabras y dejarme llevar a la magia de la música y sobre todo al corazón de los autores de los temas.
Los sábados soy una mucama. Pero no una mucama cualquiera. Por las bellas melodías que escucho, que me emocionan y hasta me hacen cantar y bailar, me autodefino como "una "muqui" sentimental".
Silvio Rodríguez es el artista que no puede estar ausente en mi selección musical. Lisa y llanamente porque ocupa el primer lugar en mis gustos musicales.
Aunque lo escucho siempre, me pasa de conmoverme con temas que por ahí no estaban entre mis preferidos. Eso me sucedió hace un par de semanas, cuando después de mucho tiempo volví a escuchar el CD "Oh, melancolía". Me pareció un disco extraordinario, con temas increíbles.
Cuando elijo escuchar "Causas y azares", que para mí es muy especial porque mi amistad con Silvio surgió la vez que vino a Buenos Aires a presentarlo, sé que voy a lagrimear un poquito. Más que nada, cuando suena "Requiem", una especie de bolero, que a quien no lo conoce, no sabe lo que se pierde.
También me gusta deleitarme con la voz única y maravillosa de Mercedes Sosa. La "Negra" es como Gardel, "cada día canta mejor". Tengo una selección importante de sus discos, así que siempre la tengo presente. La experiencia de escuchar en medio del silencio a Mercedes, es una caricia para el alma.
Andrés Calamaro es otro de los artistas ineludibles. El CD que grabó en vivo, luego de pasar por un tiempo negro en su vida, por culpa de las drogas, es una delicia que recomiendo. Lo mismo "La lengua popular".
De Fito Páez, lo mejor de lo mejor es "El amor después del amor", el disco que le inspiró Cecilia Roth. "Un vestido y un amor" es un tema sublime. Mi elegido por lejos.
Cada vez que la veo a Cecilia en alguna película, en la televisión o en alguna revista, pienso que debe ser hermoso que alguien tan talentoso te dedique, no uno, sino un trabajo musical entero. Y ella fue la receptora de tamaño regalo.
Reconozco que antes del accidente cerebro vascular, no tenía a Gustavo Cerati como a uno de mis músicos favoritos. Sólo me gustaba "Cuando pase el temblor", por la música y porque el video-clip se filmó en la localidad jujeña de Tilcara.
Pero luego de esa terrible desgracia, hace más de tres años, comencé a escucharlo con más atención. Tanto su obra como solista, como su trabajo en "Soda Stéreo". Y me pareció un músico extraordinario.
Por eso la música de Gustavo ocupa un lugar importante en mi difusión musical de entrecasa. Él es otro de los artistas, que además de hacerme bailar y cantar, hace que se me humedezcan los ojos por la emoción. Más que nada cuando pienso en su situación, "dormido" a la fuerza por el ACV.
También me gusta poner el CD de "Drácula", la comedia musical de Pepito Cibrián Campoy y Ángel Malher, que vi 14 veces y la volvería a ver otras tantas, y más todavía. Como ya me sé las letras casi de memoria, me animo a cantar y aplaudo cada una de las interpretaciones de Juan Rodó, como si estuviera en el teatro. En su pequeño cerebro, mis gatos deben pensar: "ahí está la loca de mi madre".
Otra obra que me pone de muy buen ánimo es el primer disco juntos y en vivo de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, "Dos pájaros de un tiro". Una joya.
El día que Máxima Zorreguieta se convirtió en reina consorte de Holanda, me quedé encantada con el concierto que brindó André Rieu, donde incluyó el tema "Don't cry for me Argentina". Esa tarde me dije: "voy a comprar un CD de este músico". Y enorme fue mi sorpresa cuando el día que fui a comprar "To be loved", de Michael Bublé, me encontré de casualidad en las bateas con el CD "Rieu Royale", que incluye todos los temas que interpretó en la fiesta de los nuevos reyes de Holanda.
Además me llevé otro CD de Rieu con valses vieneses.
Fue muy divertida esa tarde de limpieza, bailando valses vieneses con el plumero en mano. Más reflexiones de mis gatos, al estilo de "lo chiflada que está mamá".
Cuando me da por el Folklore, tengo a mano a "Los Nocheros" con dos viejos CDs en la época en que Jorge Rojas aún integraba el cuarteto. Creo que esa fue la mejor etapa del grupo.
Y si se me da por el Tango, elijo al número uno por siempre, don Carlos Gardel. Me conmoví días atrás, al escuchar en su voz clara e inigualable, "Mano a mano", "El día que me quieras", "Volver" y tantas otras glorias de la música ciudadana.
Otras excepciones musicales que elijo escuchar, entre tantos artistas de lengua hispana, son Mike Olfield y su "Tubular bells", Dire Straits y su "Alchemy", Sting y su "Ten summuner's tales", Queen y su "A night at the Opera" y entre otros, Ennio Morricone con la genial banda musical de "Cinema paradiso".
Así, disfrutando de tan bella música, es como se me pasan las tardes en que dejo reluciente y perfumado mi hogar dulce hogar...
viernes, 21 de junio de 2013
TETÉ COUSTAROT, UNA MUJER CON CÓDIGOS
Me hubiese encantado ser amiga de Teté Coustarot, porque es una de las personas públicas que más admiro.
Pero esa admiración, más que por sus condiciones intelectuales y su brillante desempeño, primero como modelo y luego como conductora de diversos acontecimientos y como periodista de televisión y de radio, mi admiración apunta sobre todo a su persona.
Teté es una mujer con códigos y como tal se convierte en un personaje fuera de lo común. Sobre todo en este medio donde a casi nadie le importa "pisar" cabezas con tal de ubicarse en un plano superior.
Ella es amiga íntima de Susana Giménez, la estrella número uno de la Argentina, y nunca sacó provecho de esa condición. Y eso que es periodista.
Podría haber tenido en cualquiera de sus programas, las primicias sobre la vida y el trabajo de Susana. Pero no. No recuerdo haber escuchado una entrevista que le haya realizado a su amiga. Ni tampoco hacer un comentario sobre su trabajo y menos aún de su vida personal.
Siempre se mantuvo al margen, porque primó por sobre todo la amistad.
Como escucho todos los domingos su programa en Radio 10, "Qué noche Teté", puedo dar fe de ello. Cuando menciona a Susana es para hablar de alguna cena o fiesta donde estuvieron juntas, u otro tipo de salida. Sólo que no se detiene en ella y de lo que hablaron. Nada de nada. Se limita a comentar en líneas generales lo que allí sucedió.
Así lo hizo el año pasado cuando se refirió en la radio al divertido cumpleaños de Marley, donde todos se rieron a más no poder con las ocurrencias del agasajado y de algunos invitados como Elizabeth Vernacci y Humberto Tortonese.
Teté estuvo al lado de la diva en todos sus momentos. Los buenos y los malos. Y de su boca no salió una palabra. Por eso Susana la quiere tanto. Demostró ser una amiga de verdad.
Creo haber entrevistado sólo dos veces a Teté. Ese es por lo menos el registro que guardo en mi archivo.
La primera nota fue para la revista "Tal Cual", de la Editorial Perfil, en septiembre de 1984, cuando la ex modelo había comenzado a trabajar en el noticiero "Testimonios", de Canal 9.
La fuimos a buscar con el fotógrafo a la vieja emisora en la calle Gelly y Salguero, una vez finalizado el noticiero del mediodía.
Recuerdo que Teté le hizo en la puerta una broma a su entonces compañera Fanny Mandelbaun porque su marido la había pasado a buscar en un lujoso Mercedes Benz.
De allí nos fuimos a la zona del Museo de Bellas Artes, en la Avenida del Libertador al 1400, donde fue fotografiada caminando por la vereda del lado derecho, mano al centro de Buenos Aires, y cruzando la avenida. Y luego nos sentamos en uno de los bancos, casi al frente del museo, donde le hice el reportaje que salió publicado.
La nota tenía el propósito de destacar el digno trabajo que estaba realizando en el noticiero, tras su exitoso paso por el mundo de las pasarelas.
Teté había viajado desde su Río Negro natal para estudiar Periodismo en La Plata, pero cuando le faltaba muy poco para recibirse, ganó el concurso de "Miss Siete Días" y eso le abrió las puertas para iniciar una fructífera carrera como modelo.
Sin embargo, su intención de ser periodista no quedó sepultada. Sólo postergada, porque la vocación siguió intacta.
Por su preparación, talento y carisma, pudo consagrarse más tarde en el Periodismo, sin dejar de lado el mundo de la moda, donde siguió y sigue siendo inalterable su presencia, no ya como modelo, pero sí como animadora de los desfiles.
Teté sabía de las críticas de la que era objeto por personas que consideraban que "una modelo no podía ser también periodista". Y esto respondía, entre otros conceptos, en la entrevista que le hice:
"El Periodismo es muy exigente, pero no es cuestión tampoco de encasillar. Lamentablemente hay en la Argentina una costumbre de encasillar todo: que si has sido una cosa, no podés ser otra; y si lo hacés, seguro que lo encarás mal".
La otra nota que guardo de Teté se la hice para la revista "La Revista", allá por 1987.
Había sido invitada por la entonces Unión Soviética a pasar 10 días en Moscú y Leningrado, y me pareció interesante que contara su experiencia en aquel país.
La ex top model nos facilitó varias fotos de su viaje, que fueron las que adornaron la entrevista, junto a las tomadas por el fotógrafo, donde apareció mostrando a las "matrioskas", las tradicionales muñecas superpuestas, un samovar y dos hermosos libros de arte.
Con esas adquisiciones, más el relato de la visita a varios museos y una atenta observación de la gente y su cultura, quedó en claro que Teté tenía una mente abierta, ávida de conocimientos. Una mente de una auténtica periodista.
Lo que me gusta también de Coustarot es su postura positiva. Teté irradia alegría y buena onda. Al menos, es lo que transmite en su programa de Radio 10, en los cinco años que lleva en el aire.
Siempre trata que la persona que tiene enfrente la pase bien y la llena de elogios. Se nota en el trato con sus compañeros de trabajo, Adrián Puente, Daniela Benítez Kauer y sus eficientes productores que demuestran sentir a su vez por ella un gran aprecio y respeto. Lo mismo sucede con sus oyentes. Por cada saludo, devuelve frases cariñosas, que la gente agradece.
No sólo aconseja a las mujeres con las prendas que deberían usar para determinado acontecimiento y de acuerdo al cuerpo de cada una, sino que intenta encontrarle una solución a los problemas hogareños. Las manchas en la ropa, la aniquilación de alimañas y entre otros, las dificultades con zapatos que aprietan a los que sería necesario agrandar. Para este inconveniente, alguien sugirió ponerlos en el freezer y tuvo tanto éxito el resultado, que la sección en el programa pasó a llamarse "zapatos en el freezer".
Coustarot disfruta de leer el horóscopo y más cuando lo que anuncia a cada signo encierra buenos augurios. Hace un tiempo trajo de un viaje a España, un libro donde se describen las características de cada persona, de acuerdo al día que nació. El libro marcó tendencia en el programa. Cada vez es más la gente que llama para que la conductora le lea su horóscopo personal .
Nunca escuché a Teté hablar mal de nadie. Sólo una vez, un comentario que hizo sobre algo que le había sucedido y que no necesitaba demasiado análisis para darle la razón.
Contó que había ido a un supermercado a hacerle las compras a su madre que estaba enferma. Estaba apurada porque tenía una reunión importante y no quería llegar tarde.
Pero cuando estaba en la cola para pagar, una mujer se le puso por delante con la excusa que "estaba embarazada", aunque esa no fuera la cola para las personas en ese estado.
Teté le preguntó "si se sentía mal por el apuro de ser atendida". La mujer le respondió que "no". Entonces la ex modelo le pidió que respete la cola, que "estar embarazada no es estar enferma" y lógicamente la mujer se enojó con ella.
Después de ese relato, nunca más escuché a Teté hacer un comentario crítico hacia nadie.
Por algo la Virgen María la eligió para un hecho milagroso en la radio.
Teté es muy devota de la Virgen del Rosario de San Nicolás. Suele hablar siempre de sus visitas al Santuario y le dedica mucho tiempo a los diálogos con personas que tienen la misma devoción.
Un domingo del año pasado, la periodista entrevistó a Carolina Prat por un tema social en el que participaba. Pero como la esposa de Guillermo Andino también es una devota de la Virgen de San Nicolás, la conversación viró para ese lado.
Teté le pidió a Carolina que contara cómo había comenzado su devoción a la Virgen María, para que los oyentes lo supieran.
Cuando estaba relatando su experiencia, se escucharon unas campanas de fondo, que tanto a algunos oyentes (yo escuché la última campanada) como a Teté les llamaron la atención. La conductora se lo comentó a Carolina, como si fuera algo natural en una casa pegada a una Iglesia. Sólo que la joven, que no había escuchado las campanas, de inmediato aclaró que no tenía ninguna Iglesia cercana.
Además, eran cerca de las 23. ¿Qué Iglesia puede hacer sonar sus campanas a esa hora?. Ninguna. No hay misas a esa hora. Salvo que esas campanas actúen como un "cucú", que hace que suenen cada hora. Pero el horario no coincidía y en la actualidad, ese modo de indicar la hora ya no se usa porque los vecinos se quejan de inmediato por "ruidos molestos".
Para los que tenemos fe, esa noche hubo un milagro.
Ese acontecimiento tan fuerte y emotivo, hizo que aumentara mi admiración hacia esta encantadora profesional de Radio 10.
En lo único que no estoy de acuerdo con ella es su fanatismo por Boca. Esto se debe a que soy fanática de River. En su voz, aunque no lo diga e intente ser diplomática, se advierte su alegría cuando mi equipo cae derrotado.
Fuimos compañeras en el noticiero "Telenueve", en la época en que Canal 9 pertenecía a Daniel Hadad. Sólo por un tiempo, ya que ella se fue del programa.
Sin embargo, no nos veíamos nunca. Porque yo trabajo para las ediciones del "Amanecer" y la "Primera", del mediodía. Y Teté conducía con Claudio Rígoli la edición de las 19.
Una vez que fue al mediodía a ver al director del noticiero, Emilio Giménez Zapiola, me acerqué a saludarla. Le dije que le había hecho algunas notas cuando trabajaba en gráfica, pero aunque me dijo que algo se acordaba, no lo creo posible. Es una utopía pensar que con tanta gente que habrá conocido en su vida, se acuerde de alguien que vio en pocas ocasiones y no demasiado tiempo. Pero fue una actitud muy atenta de su parte.
Sostengo sin temor a equivocarme que Teté debería contar con su propio blog. Porque yo que he tenido una vida bastante monótona, siempre cuento con uno o más temas para explayarme cada semana. En tres años, ya publiqué alrededor de 160 artículos.
Me imagino Coustarot, que cada día de su vida es una experiencia distinta, sería un compendio muy interesante de historias, anécdotas, reflexiones, dignas de leerse con suma atención.
Son numerosos y variados los personajes y personalidades que entrevistó y sigue entrevistando. De cada uno se podría contar algo más. Es que siempre hay un lado "B" para reflejar. El que no puede incluirse en la nota convencional, pero que suele ser lo más "jugoso" de la persona.
Tal vez no lo hace por lo mismo que destaco en este escrito. Porque tiene códigos.
En la mayoría de las redacciones de gráfica donde trabajé, la imagen que los hombres tenían de Teté Coustarot era la de una "mujer gélida". Le decían: "la gélida".
Tampoco la querían demasiado porque no era protagonista de ningún escándalo y no hablaba de sus "amistades famosas". Por no ser mediática, le daban "poca vida en los medios".
Quisiera saber dónde están ahora aquellos agoreros. Aún con su estilo reservado, pero sobre todo por su simpatía, su belleza, su talento, cultura y carisma para la conducción, Teté se impuso y les tapó la boca a todos.
Yo me quedo con su calidez, su estado de ánimo alegre y contagioso, su respeto en el trato, su devoción a la Virgen María y su postura inalterable: la de tener códigos. Con eso me basta y sobra para admirar a la señora periodista Teté Coustarot.
viernes, 7 de junio de 2013
DOS FOTOS, UNA HISTORIA...TENTADA DE RISA CON LA BANDERA

Las fotos son de 1972, de mi último año en la Escuela Primaria "El Brete", de Centro Forestal, en Palpalá, Jujuy, cuando tenía el honor de ser la portadora de la Bandera Argentina.
Como era costumbre, el acto se hizo en el cine del lugar. Un cine enorme donde además de pasar películas y de ser el escenario de diversos espectáculos, se utilizaba para todos los acontecimientos escolares.
Yo adoraba ese sitio. Para ver las dos películas programadas para los sábados, usábamos un abono familiar que se tramitaba gracias al trabajo de mi papá en la fábrica Altos Hornos Zapla.
Como el cine quedaba apenas a una cuadra de casa, aunque éramos chicos, podíamos ir solos los tres hermanos. Otras veces, concurríamos con mamá y otras lo hacía yo sola.
Todo dependía de las películas. Generalmente iba a todas las funciones, salvo cuando pasaban las películas de chinos, las de artes marciales, protagonizadas en su mayoría por Bruce Lee. No me gustaban para nada y nunca cambié de opinión al respecto.
Ese acto fue el de fin de curso, cuando le entregué la bandera a la escolta segunda, de 6° sexto, que es Gladys Mayo, la chica que estaba a mi izquierda y sonreía para la cámara. La otra chica es Blanca Terán, primera escolta y mi compañera de grado.
Ese día recibí el certificado de séptimo grado, el que me posibilitó inscribirme en el Colegio Nuestra Señora del Huerto, de la ciudad de Jujuy, para continuar con el Secundario.
Si bien en esos actos lo que debía primar era la seriedad, sobre todo si tenía que estar expuesta a la gente, no pude evitar tentarme de risa. Fue cuando subí al escenario con las escoltas.
Todos mis compañeros estaban ubicados en la primera fila, para recibir también ellos el certificado de séptimo grado.
Yo venía muy seria con la bandera, que era bastante pesada. Pero al apoyarla en mi hombro e inclinar el mástil hacia atrás, mientras pisaba con cuidado cada uno de los peldaños, le pegué con la punta en la frente a Elba Nieva, una de mis compañeras.
La chica pegó un grito y yo desconocía el motivo.
Lo supe recién cuando me ubiqué al costado izquierdo del escenario.
En ese momento, Elba se tocaba la frente. De todos modos, se sonreía, lo que significaba que lo había tomado como un accidente y no estaba enojada conmigo. El resto de mis compañeros, en tanto, se reía a carcajadas, pese a que las maestras trataban de hacerlos callar.
Por eso no pude evitar la mueca que se reflejó en la foto, donde la risa se advertía flor de labios. Pero como había que permanecer inmutable, durante el tiempo que duró el acto, tuve que hacer un gran esfuerzo para no soltar yo también la carcajada.
En algunos momentos, cuando pensaba que ya no iba a soportar, me escondía detrás de la bandera para disimular la risa. Mis compañeras de bandera, que habían advertido lo que sucedía, también estaban tentadas de reírse.
Así que para no hacer las tres un papelón, tratábamos de no mirarnos entre nosotras.
Yo también evitaba mirar a Elba, a quien ya le había empezado a salir un chichón rojo, y a mis compañeros, que supongo, deseaban hacerme reír a toda costa.
sábado, 25 de mayo de 2013
LA BODA DE MI HERMANO ÁNGEL Y PATRICIA

En estos días se cumplen 21 años de la boda de mi hermano Ángel con Patricia.
Por eso se me ocurrió este pequeño homenaje. Porque una pareja sólida, en estos tiempos de tantos distanciamientos y divorcios, merece todo mi reconocimiento y mis deseos que el amor dure para siempre.
Yo viajé especialmente para el casamiento que tuvo lugar en 1992. El 28 de mayo fue la ceremonia del Civil y al día siguiente, la boda religiosa en la Iglesia San Francisco, de la ciudad de Jujuy.
Hacía mucho frío, pero el momento festivo le puso calor a la noche.
Como me gusta en este tipo de acontecimientos, adopté el rol de fotógrafa y estas son algunas de las fotos, de todas las que tomé, que rescaté para mi blog.
Salvo mi hermano Jaño, que ya estaba en el sur argentino, pude reunirme con toda mi familia. Y eso fue muy emocionante.
Pude ser testigo de los preparativos de mi hermanito para ir a la iglesia, en el que era su cuarto decorado con pósters de músicos de rock.
También de ver a mi mamá muy elegante, como una digna madrina de la boda. Y a mi papá, tratando de hacer un buen papel, muy serio, como el padrino del novio.
En las últimas horas, decidí probar hacer un video con las fotos más lindas que tomé. Me llevó varias horas, porque probé bastante, antes de lograr un trabajo que me dejara medianamente conforme.
Sólo espero que tanto a mi hermano como a mi cuñada les sea de su agrado, ya que ese fue mi propósito como regalo de aniversario.
No voy a extenderme demasiado, porque las fotos hablan por sí mismas. Simplemente quiero reiterar mis felicitaciones al amor duradero y a que hayan podido conformar una familia hermosa, con tres hijos maravillosos: Ernesto, Martín y Mateo.
Me quedó el sabor amargo de no haber sido elegida para ser la madrina de ninguno de ellos. Sin embargo, fue un sabor amargo que hace tiempo quedó en el olvido.
La realidad es que yo estoy demasiado lejos y una madrina tiene que ser alguien más presente.
Ahora lo que vale es este aniversario de amor, compañerismo y proyección hacia el futuro.
Mil felicidades para mi hermanito, Pato, Erny, Tincho y Mateito, y que festejen muchísimos más...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















